GRUPO DE ESTUDIOS TEOSÓFICOS

CICLO MENSAJEROS TEMAS: AGNI YOGA

 

 

Conferencia en Youtube, Canal del G.E.T. de Valencia: Agni Yoga, el Yoga del Futuro

 

 

Lecturas recomendadas:

Roerich's:

Signos del Agni Yoga

Corazón

Mundo Ardiente I, II, III

 

Tibetano:

Tratado sobre el Fuego Cósmico

Los Rayos y las Iniciaciones

 

Torkom:

• Chalice in Agni Yoga

• Talks on Agni I, II, III

• The Flame of the Heart

 

Anglada:

Introducción al Agni Yoga

 

Vídeos recomendados:

Jesús Jurado:

Introducción al Agni Yoga

 

 

Rafa Mateu:

Agni Yoga. El Yoga del Futuro

 

Pere Bel:

Agni Yoga

 

 

LA CIENCIA DE LA MEDITACIÓN

(Capítulo 27)

 

SIETE TÉCNICAS PARA  EL DESARROLLO DE LA CONSCIENCIA

Torkom Saraydarian

 

Desde el comienzo de la evolución del ser humano, los Guías de la Raza, los sabios o Maestros, planificaron varias técnicas de meditación para desarrollar la consciencia del hombre interior en todos los niveles de la existencia humana. Su finalidad era hacer que el hombre, con sus vehículos de expresión, creciera armónicamente, y eventualmente hacer que el Hombre Interior resplandeciese con Su poder, amor y luz. Sabían que sólo un hombre armónicamente desarrollado podría ser un colaborador de la gran Naturaleza, fomentar su Finalidad, y ejecutar su Plan.

La humanidad en conjunto es semejante a un hombre individual. Un hombre individual debe tener un físico bien desarrollado, refinadas reacciones emocionales y una mente desarrollada. Estos tres en total deberán alinearse e integrarse entre sí y formarse en una personalidad radiante. Después de esto, la personalidad y el Alma deberán entrar en contacto, y entonces, a través de la meditación del Alma, deberá tocarse o liberarse la naturaleza espiritual y la personalidad deberá convertirse en la avanzada del Fuego Interior.

Lo mismo se aplica a toda la humanidad. Los Guías de la Raza, conociendo el Plan del Gran Ser, formularon varias técnicas a través de las cuales quisieron llevar adelante la evolución de la humanidad rumbo a la realización y la consciencia espirituales. A estas técnicas las llamaron con muchos nombres en diferentes partes del mundo. Las llamaron religión, yoga, filosofía o cultura en varias eras y períodos, pero la esencia siguió siendo la misma.

Todo el Plan se ve muy claramente en la tradición india en la que estas técnicas se llaman yogas.

Hay siete yogas principales y unos pocos yogas complementarios. Tenemos:

1. Hatha Yoga.

2. Laya Yoga:

     a) Kundalini Yoga.

3. Bhakti Yoga:

     a) Mantra Yoga.

     b) Shiva Yoga.

     c) Asparsha Yoga.

4. Karma Yoga.

5. Jñana Yoga.

6. Raja Yoga:

     a) Samadhi Yoga.

7. Agni Yoga.

Estas son las siete técnicas progresivas que se usan en toda religión, filosofía o cultura, en mayor o menor grado, bajo diferentes nombres, pero teniendo la misma finalidad: desarrollar la gloria escondida en el hombre.

Hatha Yoga, Hatha, en sánscrito, significa «fuerza». El «Hatha Yoga» tiene más de cuarenta asanas o posturas principales, a través de los cuales el cuerpo físico se desarrolla y carga con la energía de la vida. Esto también se hace mediante especiales ejercicios respiratorios que fortalecen los órganos y el sistema nervioso, cargándolos con energía vital. La palabra Hatha se traduce también como ha, sol, y tha, luna. Hatha Yoga significa unir al sol con la luna: el sol es la energía o el aspecto espiritual del hombre, y la luna es la fuerza o el aspecto material del hombre.

En el yoga tradicional, la fosa nasal derecha representa al sol, o a la energía solar, y la fosa nasal izquierda representa a la energía lunar. Asimismo, en la Antigua Sabiduría nuestros cuerpos físico, emocional y mental se llaman cuerpos lunares, y los vehículos superiores del Alma y del Espíritu se llaman vestiduras del sol.

El Hatha Yoga trata de unir estos dos aspectos extremos; trata de transmutar, sublimar y liberar la materia a través de la luz de la naturaleza solar, o de la naturaleza superior ígnea; y también trata de crear una escalera de descenso para que el fuego espiritual se exprese a través de los vehículos inferiores, como la luz, el amor; el poder, la belleza, la verdad y el bien en sublime unidad.

En los antiguos tiempos, el Hatha Yoga, con sus posturas originales, apuntaba a desarrollar el cuerpo físico, alinearlo con el cuerpo etérico y capacitar al hombre para controlar el cuerpo físico y comprender que el cuerpo es el mecanismo, no el Yo. Era una técnica para invocar la energía vital y ponerla en contacto con el cuerpo físico, a fin de tener eventualmente pleno control del cuerpo. Cuando el control del Yo Interior aumentaba sobre el cuerpo, el cuerpo creaba menos obstáculos en el Sendero del desarrollo y del servicio, y daba una acrecentada oportunidad al intelecto para que morase en los valores e ideas trascendentales.

Los sabios antiguos usaban la ciencia de la respiración para acelerar la integración del cuerpo físico con el cuerpo etérico o vital, y luego extender la integración hacia las naturalezas emocional y mental. En la actualidad, los Maestros de la Sabiduría nos aconsejan usar extrema cautela con los ejercicios respiratorios, debido a la naturaleza más desarrollada y complicada de la humanidad actual. Pueden abrir la puerta a las fuerzas negativas y materiales de la naturaleza para que fluyan y circulen dentro de nuestro organismo, si nuestro organismo (el hombre inferior triple) no es puro y no está a tono con las energías evolutivas divinas. De manera que los ejercicios respiratorios equivocados pueden cerrar las puertas a las influencias benéficas de los reinos superiores de la luz, el amor y el poder.

Los ejercicios prematuros de respiración estimulan los centros inferiores y producen fenómenos psíquicos inferiores. Una vez que el aspirante es atrapado en el bajo psiquismo, le será difícil librarse, y continuará su sendero hacia los logros espirituales y el desarrollo del psiquismo superior.

Se nos dice que cuando el aspirante está bastante avanzado, su Maestro le encontrará y guiará en los ejercicios avanzados de respiración, adecuándolos al nivel de su logro, a la condición de sus centros y a la naturaleza de sus rayos.

Después, Él le enseñará una respiración avanzada, que es la respiración mental. A través de esta respiración mental podrá desarrollar la clarividencia verdadera a través del tercer ojo y le capacitará para funcionar como un ser despierto.

En aquellos tiempos remotos, el Hatha Yoga con sus ejercicios respiratorios y físicos era una necesidad. Pero para la actualidad, debido al nivel de realización de la humanidad, el Hatha Yoga, como el yoga de las posturas físicas o «ejercicios de la carne» que apuntan a intensificar la energía de ciertos centros o a estimularlos, no se recomienda.

Los ejercicios del Hatha Yoga pueden intensificar la energía en cualquier centro y sacar más cantidad de sangre de la necesaria de la contraparte física de ese centro, o estimular los centros enfermos y crear más problemas en los niveles astral y mental, afectando a las contrapartes astral y mental de los centros en cuestión.

El Hatha Yoga prevaleció en la época lemuriana y especialmente en la primera parte de ese período. El cuerpo humano no estaba bajo el control del centro de la volición. Aferrar un objeto con las manos solía insumir muchos minutos, hasta que la volición pasaba al cuerpo etérico y luego al cuerpo físico. Las artes y artesanías se ejercían para facilitar estos procesos del Hatha Yoga. A través de estas técnicas, el cuerpo estaba eventualmente bajo el control del centro de la volición, y en el plano físico desaparecía la brecha de comunicación entre la volición y la acción.

En esa época, el Hatha Yoga era el yoga prevaleciente para las masas despiertas, pero los aspirantes avanzados de ese entonces usaban el Laya Yoga, y los iniciados, géneros superiores de yoga.

En este siglo continúa lo mismo. Tuvimos principalmente Bhakti Yoga, Jñana Yoga o Raja Yoga, pero los iniciados están usando ya el Agni Yoga, que es el yoga del fuego, el yoga de la síntesis.

2. Laya Yoga. Esta técnica se ocupa de los centros etéricos del cuerpo etérico. Es una técnica avanzadísima, y sólo la usaban los iniciados de la raza, bajo estricta supervisión clarividente. La finalidad del Lava Yoga es básicamente desarrollar y purificar los seis centros en la columna vertebral etérica, de modo que el fuego de Kundalini se libere desde el séptimo centro en la base de la columna vertebral. Así el hombre se pone en contacto con la naturaleza psíquica y puede usar sus poderes psíquicos para sus necesidades individuales, familiares y grupales. A través de esta técnica, los Guías de la raza podían dirigir a individuos y grupos, y tomar contacto con ellos a través de experiencias oníricas, clarividencia y clariaudiencia.

Las principales ventajas de este yoga eran los ejercicios respiratorios, a través de los cuales los individuos podían, bajó sabia supervisión, desarrollar sus centros etéricos y tomar contacto con los niveles superiores de consciencia.

El cuerpo etérico del hombre primitivo está formado por los cuatro éteres inferiores de nuestro plano físico. Tenemos el nivel sólido o concreto, el nivel líquido, el nivel gaseoso y, luego, los cuatro niveles más sutiles, que se llaman los cuatro éteres inferiores. Son parte de nuestra materia física, y controlan principalmente los centros debajo del diafragma.

Cuando el peregrino progresa en el sendero de la iniciación, el cuerpo etérico atraviesa cambios definidos, especialmente cuando el Puente del Arco Iris está en proceso de construcción. La sustancia de los éteres superiores consume lentamente los éteres inferiores y los reemplaza. Eventualmente, el cuerpo etérico del Iniciado se forma con los cuatro éteres superiores, que se llaman las sustancias Búdhica, Átmica, Monádica y Divina, y que controlan a los centros etéricos arriba del diafragma. Cuando tiene lugar este cambio, el peregrino avanza de una iniciación a otra. El Maestro Tibetano dice: «los centros son torbellinos de fuerza… Porque la acción es giratoria, el resultado producido en la materia es un efecto circular que el clarividente puede ver como ruedas ardientes…»

Tenemos siete centros principales con sus contrapartes físicas:

  • El centro de la cabeza.  La glándula pineal.
  • El centro ajna.  El cuerpo pituitario.
  • El centro de la garganta.  La glándula tiroidea.
  • El centro del corazón.  La glándula timo.
  • El centro del plexo solar.  El páncreas.
  • El centro sacro.  Las gónadas.
  • El centro en la base de la columna.  Las glándulas adrenales.

Además de estos, tenemos veintiún centros menores, y cuarenta y nueve centros pequeños.

En el Laya Yoga, los Guías de la Raza trabajaban geométricamente en estos centros en el cuerpo etérico, y en proporción a la respuesta del neófito. Ellos elevaban su consciencia cada vez más alto para convertirle en un Servidor del Plan.

Esta era una ciencia secreta y sólo se usaba para los individuos «iniciados». Los Grandes revelarán nuevamente la ciencia de los centros cuando la raza esté lista.

Se nos dice que, en la época atlante, los grandes Maestros supervisaban esta técnica, pero, a pesar de la extrema precaución, el secreto se deslizó a los hombres de inclinación materialista, que lo usaron para sobreestimular su centro del sexo y el plexo solar a fin de tener más placer y una relación más estrecha con el mundo astral. El Maestro Tibetano dice que la mayoría de las enfermedades sifiloides tienen origen atlante.

Desde el período atlante hubo siempre «escuelas» que enseñaron cómo abrir los centros y cómo elevar el fuego de Kundalini por la columna vertebral. Los Maestros de la Sabiduría nos aconsejan no trabajar en los centros sino vivir una vida de amor, luz y servicio, y, a su debido tiempo, estos centros, como resultado de nuestra consciencia en expansión y dedicado servicio, se abrirán y nos inudarán con energías superiores y más abundantes.

El estudiante de la sabiduría nunca tratará de desarrollar facultades o poderes psíquicos sin supervisión avanzada. Les llegarán naturalmente como los frutos de su dedicado servicio a la raza y como los efectos de su consciencia en expansión a través de la meditación oculta.

a. Kundalini Yoga. Esta es una rama avanzada del Laya Yoga.

En Oriente, Kundalini se llama el «Fuego Serpentino», que está enroscado en el centro en la base de la columna vertebral y asciende gradualmente por la columna vertebral etérica hasta el centro de la cabeza, cuando el hombre expande su consciencia y vive una vida de servicio sacrificatorio. El símbolo de la serpiente aparece en las cabezas de los iniciados egipcios, simbolizando «perfección».

Se nos advierte que no concentremos nuestras mentes y esfuerzos en este centro y que no juguemos con el fuego de la serpiente, puesto que un despertar prematuro de este centro puede tener un efecto muy destructor sobre el mecanismo físico y mental.

3. Bhakti Yoga. El sendero de la devoción.

El Bhakti Yoga fue creado originalmente para extraer del ser humano la belleza oculta, puesto que en cada ser humano hay una gran «Belleza Dormida». En esta técnica, usábase la belleza de la música, los colores, el ritmo y la armonía, junto con enormes estatuas, cuadros y gran arquitectura.

Los Guías de la raza pensaban que la belleza externa podía despertar la belleza interior y crear en el hombre valores nuevos y superiores, impulsos mayores, y aspiraciones más profundas. Las técnicas que usaban eran las danzas del templo efectuadas con el espíritu de adoración y culto, el salmo grupal y el canto grupal. La meditación que usaban era el culto de los héroes; el fiel podía construir una aspiración intensa para ser semejante a ellos.

Las religiones, en su mayoría, utilizan este mismo yoga, dándole diferentes nombres y diferentes rituales y ceremonias. La meta principal es ser un «Buda», un «Cristo», un «Salvador», un «héroe», mediante el despertar y la liberación del «Buda interior», del «Cristo interior», del «héroe interior» dentro de nuestros corazones: de la Belleza Dormida. Cuando usted trate de poner de manifiesto esa Belleza, verá que es la esencia real de cada hombre, oculta bajo pesadas capas de materia mental, emocional y física. Al adorar, rendir culto o admirar cualquier belleza, usted despierta una parte de la gran Belleza interior en usted. Y cuando esa Belleza despierta, inunda su vida con la gloria del Yo Interior, y usted comprende la belleza de la naturaleza, la belleza del Cosmos, de la Gran Vida.

Con este yoga principal los antiguos usaban otros tres yogas, que se llamaban:

  1. Mantra Yoga.
  2. Shiva Yoga.
  3. Asparsha Yoga.
  4. Mantra Yoga. Esta es la ciencia del sonido, la ciencia de cómo usar el sonido para afectar a la materia, al cuerpo, a las emociones y a la mente, y para controlar las energías de la naturaleza. El principio fundamental del Mantra Yoga es que toda la existencia tangible e intangible está sólo constituida por diferentes géneros de vibraciones. Toda la existencia es una condensación de energías. El hombre puede controlar toda la existencia, si se le da la clave de la vibración correcta para manipular la materia, controlar las energías y crear las formas.

El hombre puede ir más allá de esto y, a través del uso de los mantrams, expandir su consciencia y volverse sensible a las impresiones cósmicas y divinas, y dirigirlas a otras existencias a través de la ciencia del Mantra Yoga.

Los grandes Guías o grandes iniciados, usando esta ciencia del sonido, formulaban palabras, frases y versos sagrados para fomentar la expansión de la consciencia de la raza, y para darle un arma poderosa a usar para la evolución del hombre. Estas palabras, frases o versos sagrados son intraducibles, porque están formados según la ciencia de la vibración, y un leve cambio de pronunciación los hace inútiles. Deben entonarse del modo apropiado, con el tono, el ritmo y el movimiento correctos del cuerpo.

Algunos ecos de estos mantrams se hallan en los Vedas conocidos, en el budismo, después en los Salmos, en el Nuevo Testamento, en el Corán, y en los escritos de los padres de la primitiva iglesia cristiana. En las iglesias cristianas, el Mantra Yoga presentábase como salmo e invocación. Especialmente en las iglesias católica romana, rusa y armenia hay modos poderosísimos de salmo, si no se hacen mecánicamente. El Rosario y el Tesbeeh usábanse llevar la cuenta del salmo rítmico.

El uso primordial de estos mantrams era acrecentar el poder del culto y de la adoración mediante la liberación de la belleza interior latente en el hombre, haciéndole más aspiracional, extendiéndole hacia lo supremo y, entretanto, sensibilizándole más hacia las energías liberadas.

Los Guías de la raza desarrollaron gradualmente esta ciencia, la Ciencia de los Mantrams, y a través de ésta labraron piedras, construyeron enormes templos, refinaron el oro y otros metales. Derritieron enormes montañas de nieve. Controlaron poblaciones. Invocaron el fuego y la lluvia, limpiaron las epidemias y trasladaron continentes.

El Mantra Yoga fue la madre de la música sacra, a través de la cual los Guías de la raza construyeron puentes entre la humanidad y otros reinos subjetivos.

Edades después, algunos de estos mantrams fueron dados a quienes estaban purificados física y emocionalmente, a quienes estaban llenos de aspiración y amor, y a quienes estaban bien adelantados en el Sendero de la Iniciación. Ellos notaron que si un hombre no estaba purificado física y emocionalmente y no tenía buenos motivos en su corazón, podía ser peligrosísimo usando el Mantra Yoga, puesto que éste saca energías ardientes de la naturaleza, que pueden sobreestimular a los centros inferiores y colocarle en un torbellino de energías sobre los cuales no tiene control alguno.

Se nos dice que hay muchos tipos de mantrams usados para diferentes fines, por ejemplo:

  1. Mantrams para desarrollar o abrir los centros etéricos.
  2. Mantrams que liberan las energías superiores de los planos superiores del hombre y expanden su consciencia.
  3. Mantrams que sacan energía de los centros planetario, solar y cósmico.
  4. Mantrams que evocan al verdadero Yo dentro.
  5. Mantrams para invocar la protección de los ángeles.
  6. Mantrams para usar en la curación y la limpieza y para magnetizar el suelo.
  7. Mantrams para protección respecto de las fuerzas oscuras.

Algunos mantrams profundísimos, que están en uso en Oriente y Occidente, son:

Om

Om Mani Padme Hum

Avira virma yedhi

que se usan para expandir nuestra consciencia hacia el fuego central dentro del hombre y liberar ese fuego para transmutación y transfiguración.

Los primeros dos mantrams fueron tratados en este libro y en The Science of Becoming Oneself. El tercero significa:

«Oh Tú autorevelador, revélate en mí.»

Luego tenemos el mantram siguiente:

«Oh Tú que das sustento al universo,

De Quien todas las cosas proceden,

A Quien todas las cosas retornan,

Revélanos el rostro del verdadero Sol Espiritual,

Oculto en un disco de luz dorada,

Para que conozcamos la verdad,

Y cumplamos todo nuestro deber,

Mientras viajamos hacia Tus Pies Sagrados.»

 

Uno de los mantrams más antiguos, que se dio recientemente a la humanidad, es la Gran Invocación, sobre la cual usted leyó en capítulos anteriores.

b) El Shiva Yoga es otro yoga que se usó bajo el gran sistema Bhakti Yoga. Esta fue una forma de contemplación del Yo, del Yo Supremo. Enseñábase que el Yo Supremo era la Bienaventuranza, y que quienquiera pudiera enfocar todo su ser en el «Yo Supremo» sería una fuente de alegría.

Esta contemplación efectuábase en lugares remotos, como templos aislados, en cuevas, en bosques, a orillas del mar, de modo que el hombre pudiera concentrar todas sus fuerzas y energías en el Yo Supremo, en el Creador. Esto efectuábase principalmente a través de devoción, culto y adoración extremas, dando por resultado un matrimonio místico con «el Supremo».

A través de esta técnica, los Guías de la raza limpiaban los elementos egoístas, separativos y negativos del devoto, y le preparaban para un servicio mayor y para mayores expansiones de consciencia. Ejemplos supremos de Shiva Yoga hállanse en los grandes misterios del hinduismo, del cristianismo y del sufismo, que podían tocar los niveles intuitivos a través de su corazón enfocado en «el Yo Supremo».

c) El Asparsha Yoga es realmente el yoga del desapego, que aísla a uno de los hechizos de los demás, de los hechizos del mundo, y en un estado de consciencia en el que el hombre siente lo efímero de todos los fenómenos. Los Asparsha Yogis han de tener muchísimo cuidado de no tocar mental, emocional ni físicamente personas sucias para no contaminar su propia aura con las vibraciones bajas y destructivas de los demás. Han de apartarse de la sangre, del alcohol y de las drogas, de lugares donde se practica el adulterio o el juego, y de personas que estén involucradas en tales actividades.

El Bhagavad Gita resume bellamente al Asparsha Yoga en el siguiente verso:

 «Preñados de dolor son los goces nacidos del contacto de los sentidos y los órganos con los objetos, y tienen comienzo y fin; el sabio no halla fruición en ellos.»

Esta era una fase del Bhakti Yoga durante la cual el iniciado se aprestaba para una avanzada expansión de la consciencia. Siglos después, este yoga tuvo también sus seguidores fanáticos que confundieron el objetivo con los medios y produjeron los intocables, los puritanos, y los que se separaron de los demás, juzgándose superiores.

Tales trampas podrían evitarse si el Bhakti Yoga se practicase con sus tres compañeros, a saber, el Mantra Yoga, el Shiva Yoga y el Asparsha Yoga mismo. Esto significa que la devoción pura deberá ser acompañada por la aspiración hacia la unidad, por la adoración del Yo único, y estando limpio, en la consciencia, de las influencias degenerativas.

4. Karma Yoga. El Karma Yoga es en realidad el acto de servicio, labor, trabajo. El servicio es el resultado de un contacto con el Yo Superior, y es la expresión de ese contacto en nuestros planos mental, emocional y físico.

Nuestra consciencia está enfocada en el Yo Superior y desde ese nivel superior de consciencia, irradiamos luz, amor y poder a través de todas nuestras actividades. Cuando nuestro foco interior se ahonda más hacia nuestro Yo real, nuestro servicio se acrecienta, y, entretanto, nos convertimos más en nuestro Yo verdadero. Esto es Karma Yoga.

Los Karma Yogis deben hacer las cosas por el hecho de hacerlas, sin tener expectativas egoístas u otras del servicio que realizan. Un real servidor (un karma yogi) cumplirá su deber, su trabajo, y jamás pensará en los efectos, ni buenos ni malos. Se limitará a hacer exactamente lo que se le enseñó hacer.

Los Guías de la raza actuaban en el papel del Yo Superior. Decidían sobre el trabajo a hacer en nombre del servicio, y el deber del neófito era trabajar y servir en nombre del Señor.

Este es un yoga (técnica de unión) avanzadísimo, que aparta a su Yo real de los falsos yo que se hallan en los tres niveles del esfuerzo humano, y revela la belleza existente de la síntesis espiritual.

El Bhagavad Gita expresa estas ideas del siguiente modo:

 «De esta manera estarás libre de los apegos de tus acciones; estarás libre de los efectos buenos o malos de tus acciones. Tu corazón, en el renunciamiento, estará armonizado con el mío, y vendrás a mí, debido a tu liberación lograda ».

«Tu deber es sólo servir, sin esperar jamás resultado alguno de tu servicio. De modo que no dejes que el fruto del servicio sea tu causa motivadora, ni cualquier apego a la inercia o la inacción ».

Asimismo:

 «Cuanto hagas, cuanto comas, lo ofreces, lo das, cuantos trabajos de penitencia hagas, hazlo como si lo hicieras para Mí .»

 «Grande es el hombre que, libre de apegos y con la mente desapegada de cualquier interés egoísta, sigue su camino de servicio consagrado ».

 «Por tanto, cumple tu, servicio, tu deber, sin apego. Mediante el cumplimiento de tu servicio sin apego, llegarás realmente al Supremo.»

 «Ofréceme todos tus servicios, enfocando tus pensamientos en el Supremo, libre de expectativas, egoísmo y angustia mental, y de esta manera continua la batalla de la vida ».

Los Guías de la raza asignaban deberes a los neófitos y daban órdenes para cumplir estos deberes como una forma del servicio. Vigilaban y observaban las reacciones. Algunos neófitos cumplían sus deberes con gran dedicación, como si lo hicieran para el Gran Ser. Algunos se forzaban y esperaban resultados o recompensas. Los capaces de cumplir sus deberes como expresión de amor y dedicación, como servicio, en breve tiempo iniciaban trabajos avanzados y lograban una más estrecha integración con su naturaleza interior y con los Guías.

Los logros más importantes que los Guías buscaban era la destrucción del egoísmo a través del servicio desinteresado, de la labor dedicada y del empeño impersonal. Enseñaban que el poder motivador del servicio y de la labor no ha de ser sus frutos, sus resultados. El servicio y la labor han de ser una irradiación espontánea de la luz interior expresada a través de la acción.

Una vez destruidos el egoísmo, la expectativa y el control de los resultados, el neófito podía entrar en el Sendero de la unidad mística.

5. Jñana Yoga. Jñana significa sabiduría; Jñana Yoga significa unión a través de la sabiduría. La sabiduría se define como un estado de consciencia en el cual el hombre:

  1. Ve que todo cambia y es ilusión.
  2. Siente que en toda forma habita el Yo Único.
  3. Ve la diferencia entre realidad e irrealidad.
  4. Trata de estar desapegado en el mundo cambiante, como una persona inmutable.

La sabiduría es un estado de consciencia en el que se ve la necesidad real y la respuesta real, se ve la causa real y el efecto real, se ve el nivel real y el modo de aproximación. Para alcanzar estos objetivos, el intelecto y el amor puro se usan bajo la luz del Plan.

En el Jñana Yoga, el aspirante empieza a separarse de su cuerpo, de sus emociones, de su mente inferior, y está en la luz del Alma. A través de la luz del Alma ve la irrealidad de todas las formas, la irrealidad de todos los placeres y apegos, y las ilusiones del conocimiento. Trata de buscar al Uno inmutable, y un año tras otro siente que Este está por doquier en todo como el Yo Supremo único.

El aspirante trata de vencer la inactividad, la dispersión, la somnolencia, y el placer en la práctica del yoga. Después de obrar así, cultiva en sí mismo la benevolencia, la reflexión, la penetración, la percepción de la realidad, la independencia, el sentido de la unidad, y la unidad .

Este yoga es la correspondencia superior del Bhakti Yoga, que era la unión a través del culto y la devoción. El Jñana Yoga es la unión a través de la discriminación, y es aquí donde comienza el gran ciclo del desarrollo mental. El hombre empieza a descubrir las leyes de la naturaleza, y a usarlas para su propia elevación y para el servicio del todo. Cuando el conocimiento se une con el amor, se convierte en sabiduría. En la sabiduría, el conocimiento se usa para beneficio y para el bien supremo de todos.

La religión de Buda fue esencialmente la religión de la sabiduría, y las meditaciones budistas, en su mayoría, se dirigen hacia la sabiduría.

 «La sabiduría eleva a un hombre por encima de los goces y dolores del mundo y le da paz eterna ».

En el Jñana Yoga está el poder del intelecto que se usa para reunir conocimiento y usarlo en el amor. Es la elección entre la luz y la oscuridad, entre el amor y el odio, entre la realidad y la irrealidad, entre el bien y el mal. En el Jñana Yoga, el alma humana en evolución aprende a vivir a través de la Luz del Ángel de la Presencia. Trata de ver las cosas a través de Sus ojos, a sentir al inmutable a través de Su intelecto, a tocar las estrellas a través de Su telescopio, a llegar a la Fuente del Poder a través de Sus rayos.

Este es el yoga en el que comienza la infusión del alma, y el alma en crecimiento usa la sustancia mental como su escalera, tratando de entrar en la luz de la Belleza deslumbrante.

Tenemos tres niveles importantísimos de comunicación, que se llaman:

  • Instinto
  • Intelecto
  • Intuición

Estos son los pasos a través de los cuales la Chispa caída retorna a su hogar. Cuando la Chispa empieza a despertar en los niveles físico y emocional, su luz de la consciencia y su modo de expresión se llaman instinto.

El instinto se transforma en intelecto cuando el alma humana empieza a utilizar primero la sustancia mental inferior y luego la sustancia mental superior. Tenemos dos intelectos: uno es el intelecto en desarrollo del alma humana, y el otro es el intelecto espiritual que es el intelecto del Alma, o el Guía divino interior.

En cuanto al ser humano podemos decir que el intelecto es la luz del alma humana que se irradia a través de la sustancia mental. Una vez que este intelecto se extiende más allá del plano mental, entra en el dominio de la razón pura, de la intuición y se convierte eventualmente en la consciencia del Ser puro, del Yo.

En realidad, el intelecto es el tercer aspecto del Yo Real. No aparece hasta que el hijo pródigo –o Yo– retorna al plano mental y empieza a expresar el tercer aspecto de su verdadero centro. Hasta ese momento el intelecto del alma humana en desarrollo es un reflejo de la luz del Alma.

La consciencia no es el intelecto: la consciencia es el resultado de la interacción del intelecto y la sustancia material. Cuando la energía del intelecto del alma golpea a la materia, se crea la consciencia, un área iluminada en la que las cosas se perciben, ven y sienten. El intelecto es el polo positivo; la materia (etérica, física, astral y mental) es el polo negativo. La consciencia es el área iluminada, creada por el contacto de estos dos polos.

En otras palabras, la consciencia es un proceso de registro y respuesta a cualquier impresión, a través de la luz del intelecto humano, que opera en el plano mental. Es el punto de encuentro de la inteligencia con los estímulos. Este contacto se traduce como sentimiento en el plano astral, como significado en el plano mental, como acción en el plano físico, según la luz y el nivel de la luz de la inteligencia.

Nuestra consciencia se expande cuando la inteligencia del alma humana opera en los niveles superiores, con sustancia más sutil, y sobre campos más grandes.

A medida que marchamos rumbo al espíritu, la consciencia decrece y el conocimiento aumenta. La consciencia superior es el conocimiento directo. Es creado cuando la radiación del Yo Interior entra en contacto con los planos intuitivo y superior. Prodúcese una gran luz que penetra en las formas, cualidades, finalidades y causas, y ve las cosas como son: sin las limitaciones del tiempo, del espacio y la materia.

El Ángel Solar (el alma) tiene dos polos: un polo consciente dirigido hacia el espíritu, y un polo del intelecto, dirigido hacia el hombre inferior. Es el agente de unión para el hombre. En el Jñana Yoga la técnica es activar al intelecto en la sustancia mental, a través de la discriminación, la concentración y la comparación, de modo que el intelecto humano se desarrolla y funde con el intelecto del Alma, y crea una expansión de nivel superior de la consciencia.

El Jñana Yoga puede crear una cristalización en el plano mental y detener el progreso del peregrino durante edades, si no invoca a la inteligencia espiritual del Alma como guía. Si se obra correctamente, cultiva a la sustancia mental y la vuelve una maravillosa herramienta para el servicio.

En el verdadero sendero del yoga, todo vehículo y cada subplano de cada plano deberán ser cultivados hasta su grado supremo, de modo que eventualmente el hijo de Dios, que regresa, el peregrino o el alma humana puedan utilizarlos para expresar las tres cualidades de su esencia, que son inteligencia activa, amor y voluntad.

En el siguiente yoga, el Raja Yoga, el intelecto espiritual tiene el papel dominante, y su meta es dominar todos los subplanos mentales, y abrir la puerta hacia la unificación del Alma.

6. Raja Yoga. Raja significa regio, supremo o real. El Raja Yoga es la técnica de unificación con el Señor Inmanente, con el Ángel Solar. El mejor ejemplo de esta técnica lo da Patanjali en sus Sutras, que es el sendero real, regio, de convertirse en un hombre consciente del Alma.

En esta técnica el intelecto humano se encuentra con la inteligencia divina, o la luz del Alma, y eventualmente y con seguridad es elevada hacia la realización del Alma.

A través de esta técnica, el hijo pródigo se convierte en el Hijo que regresó, en el Alma. Esta técnica puede usarse sólo cuando el intelecto humano está bastante adelantado como para atraer la atención del Habitante Interior.

En los Yoga Sutras de Patanjali, se nos da la técnica científica para desarrollar nuestra consciencia del Alma y eventualmente actuar como Almas. Los Yoga Sutras de Patanjali eran los libros de texto de las escuelas interiores, donde discípulos e iniciados eran instruidos. El Bhagavad Gita y el Nuevo Testamento son demostraciones, a través de un drama vivente, de los resultados de esta técnica interior. En el Raja Yoga, el alma humana en desarrollo está en la Luz del Ángel Solar y trata de absorber esa Luz y ser una con su fuente. Por esta razón, Patanjali sugiere la técnica de los Cuatro Puntos de Vista que introducen a un hombre en la consciencia causal, en los planos mentales supremos, y en el matrimonio místico con el Ángel. Un ser humano liberado es quien puede llegar a este estado de consciencia y actuar como el Señor de la personalidad.

Los poderes psíquicos verdaderos empiezan con el Raja Yoga, cuando el peregrino sigue fielmente las reglas y vive una vida de servicio dedicado. El Raja Yoga tiene cuatro etapas principales de desarrollo. En la primera etapa, el peregrino ejercita la meditación oculta. En la segunda etapa, entra en contemplación, lo cual significa que empieza a VER en la luz del Alma a la Belleza única. En la tercera etapa, entra en la unidad con el Alma, y se desarrollan y ponen bajo su mando los poderes del Alma, el psiquismo superior. En la cuarta etapa, se convierte en un alma radiactiva, en una fuente de luz, amor y poder, en una fuente de servicio.

El método del Raja Yoga es detener la mecanicidad de la mente, detener sus movimientos, detener sus modificaciones, y hacer de ella un limpio espejo que refleje las grandes visiones, ideas y bellezas vistas a través de los ojos del Alma. Un Raja Yogi debe ser muy vigilante de sus pensamientos, palabras y acciones para no dañar a ser viviente alguno, y llevar siempre en su corazón una fuente de compasión hacia todos los seres sensibles. Deberá usar todas sus energías para la construcción del puente interior y para el servicio de la humanidad. Deberá enfocarse en su meta con todo su corazón y toda su mente, y estar siempre en la luz del Alma. Deberá tratar de convertir toda su vida en una extensa meditación, en un proceso de sublimación, de modo que eventualmente pueda alcanzar su meta que es la infusión del Alma y la realización del Alma. A medida que su trabajo prosigue y se limpian sus seculares huellas de hábitos, acciones mecánicas, recuerdos, ilusiones e impulsos ocultos, el alma humana gradualmente cambia su foco de consciencia y se enfoca en el Loto, en el mecanismo del Alma, y adquiere la gran sabiduría del Cáliz acumulada a lo largo de las edades.

El hombre se convierte en un alma, y hasta la cuarta expansión principal de la consciencia actúa como un alma brillante en la luz de su Guía, el Ángel. En el tiempo correcto, el Ángel le deja, y el hombre se convierte en su propio Señor.

El Raja Yoga, en su esencia, es la verdadera psicología. Es un enfoque práctico y experimental del Alma, y la técnica para unificarse con el Alma.

Un Raja Yogi tiene poderes psíquicos altamente desarrollados. Debido a estos poderes se llama Raja, rey, quien tiene gran control sobre su yo inferior y gran control sobre las energías y leyes de la naturaleza.

Una de las cosas importantes que debemos recordar es que el Raja Yogi no trabaja para el desarrollo psíquico, sino que trabaja para expandir su consciencia viviendo una vida de sacrificio, amor y luz.

Cada movimiento equivocado para desarrollar poderes psíquicos puede tener horribles consecuencias en nuestros mecanismos. El verdadero psiquismo es el resultado de una consciencia en expansión, de un mecanismo en transformación, y de una vida de servicio dedicado. La verdadera consciencia grupal empieza en el sendero del Raja Yoga, cuando un hombre entra en la consciencia del Alma y responde como un Alma en vez de como una personalidad.

El Raja Yoga esencialmente tiene nueve pasos, y todos estos pasos deben usarse si el peregrino quiere llegar a la consciencia del Alma.

El primero se llama inofensividad, no-daño en los niveles físico, emocional y mental. Un Raja Yogi debe ser inofensivo para todos los seres vivientes. Debe ser incluso muy respetuoso, respecto de los artículos usados en su oficina, en su hogar, respecto de los objetos que apoyan su vida y le sirven.

El segundo se llama observación espiritual. Esta es una vigilancia continua de la belleza, la verdad y el bien, cuando quiera se expresen, y una gran aspiración de fortalecer cada gota de belleza, bien y verdad a través de una vida de creación y sacrificio.

La observación espiritual es sentir, vigilar, realizar el Plan divino, la visión, y la Finalidad detrás de este Plan y esta visión, y cooperar con él, hacerlo efectivizar a lo largo de la vida humana. Esto necesita labor física, aspiración emocional y devoción, concentración mental y meditación.

El tercero es cuidado del cuerpo. Un Raja Yogi debe regular su sueño, su comida, y debe economizar su energía. Debe saber cómo tomar el mejor cuidado del cuerpo de modo que no cree obstáculo alguno en el sendero del servicio y la transmutación.

El cuarto es respiración. En el aire puro hay una vitalidad que los antiguos llamaban prana, el aliento dador de vida, la fuerza vital. Un Raja Yogi debe tratar de vivir en el aire incontaminado, si esto es posible en esta era industrial moderna.

Un gran Yogi dice:

«Las personas creen erróneamente que los gases venenosos destruyen sólo la vida terrestre; hay un peligro mucho mayor en los vahos de gases letales: vician las capas de la atmósfera, en otras palabras, rompen la afinidad química de los astros. Los gases no sólo ponen en peligro la vida, sino que pueden lanzar al planeta fuera de equilibrio. Con seguridad, si hasta el fuego de estiércol es muy dañino para el intelecto, ¿qué decir de las descargas de gases de las fábricas, y sobre todo, qué decir de los gases bélicos? Esta última invención es la corona del odio humano. No podrá nacer una generación sana si pone al mal como cimiento de la vida .»

 «Además de los narcóticos, la gente inventó muchas sustancias evidentemente formidables que, en vez de ser dadoras de vida, provocan la muerte. Masas de vapores venenosos están asfixiando a las ciudades. La gente se dedica a pensar mucho sobre la producción de muchas sustancias que han de considerarse en exceso más mortales que los narcóticos. Los narcóticos perjudican a los adictos, pero los gases mortales atormentan a todo lo que vive .»

El aire contaminado no sólo mata al mecanismo, sino que también impide que el cerebro atraiga y cree pensamientos sublimes y entre en los estados superiores de la consciencia. Esta es la razón de por qué un Raja Yogi debe tratar de vivir en una atmósfera pura y hacer ejercicios respiratorios regulares, que no son peligrosos debido a su naturaleza sublimada, Inofensividad, amor y servicio.

La respiración profunda elimina algunas enfermedades de nuestro cuerpo físico. Sosiega el mar emocional y purifica la sustancia mental. Fortalece la luz de nuestro intelecto. También ayuda a nuestro poder de memoria. Quienes no respiran aire limpio, y profundamente, más tarde o más temprano se vuelven olvidadizos y pierden el impulso o la aspiración hacia las cimas de la realización.

Los yogis dicen que «la vida es respiración». Y nos aconsejan también dormir al aire libre tanto como sea posible, o en una habitación bien ventilada.

El ejercicio siguiente se sugiere a todos aquellos que están seguros de que son Raja Yogis, y cuyo objetivo es vivir como Almas, o como fuentes de luz, amor y poder.

Siéntese con las piernas cruzadas en el piso y exhale todo el aire que tenga en los pulmones. Luego cuente hasta diez mientras vacía sus pulmones. Empiece inhalando por sus fosas nasales, llenando primero la región abdominal, luego continúe llenando el pecho y entre el abdomen. Esto se hará en diez conteos. Luego retenga el aliento durante diez conteos, y exhale por su boca durante diez conteos. Esto podrá repetirse de cinco a ocho veces y hacerse dos veces por día.

En el tiempo del ejercicio respiratorio, su mente deberá concentrarse en un pensamiento sublime: un verso de Patanjali, el Bhagavad Cita, los Upanishads, el Dama Pada, el Nuevo Testamento, etc., de modo que su mente no se vuelva ocupada con el mecanismo de la respiración.

Este ejercicio respiratorio deberá hacerse de un modo realmente suelto, inhalando y exhalando uniformemente. Este ejercicio ha de hacerse en las montañas, en los jardines, a orillas del mar o en el hogar, si el aire es relativamente puro y no contaminado.

El quinto punto se llama abstracción de los sentidos. Y el sexto punto se llama concentración. En realidad, estos dos van juntos. En la abstracción, el foco de la consciencia, al mando de la voluntad, se retira de los cuerpos físico, emocional y mental inferior, y de sus respectivos objetos, y se concentra en el punto luminoso de la mente superior que se llama el Alma. Este es un proceso de «dejar ir» en el que usted vuelve su rostro y su interés de los objetos sensorios, y entra lentamente en el santuario interior, donde no le llega ninguna impresión externa. Allí usted está en la luz y se enfoca en paz.

En el Bhagavad Gita se da un bello cuadro de esta etapa del Sendero. Dice:

 «Cuando un hombre puede retirar sus sentidos de sus objetos, como la tortuga retira sus miembros, puede alcanzar el estado de firmeza del intelecto .»

Asimismo, en el Trishikhi Brahmana Upanishad (30) leemos:

«Dirigir las facultades mentales hacia adentro es el retiro, oh el mejor de los hombres.»

El Raja Yoga enseña que el hombre genera o acumula energía cuando está en el yo superior, concentrado y despierto en la luz del Alma. Esa energía se convierte en una fuente de alegría que se irradia desde un Raja Yogi.

El Tejo – Bindu Upanishad (1:34) dice:

 «Ver la divinidad en todas las formas perceptibles aporta deleite e la mente y a sus facultades. Conoce esto como el ‘retiro’ que ha de practicarse a cada momento.»

El paso séptimo es meditación, que se explicó en capítulos precedentes.

El paso octavo se llama contemplación (véase págs. 130-133) y el noveno paso se llama samadhi, trance o atención fija en concentración profunda.

El samadhi es en realidad un estado de contemplación e identificación en el que el alma humana en desarrollo entra en la luz del habitante interior y se vuelve una con esa gran Presencia. En breve tiempo, su consciencia se expande hacia la consciencia del Alma, y la luz, el amor y el poder del Alma brillan por todo su ser. En realidad, ésta no es una abstracción del plano de la mente, pues el yogi está completamente consciente y registra todas sus impresiones sobre la placa mental, debido a la existencia del Puente del Arco Iris . Tales ascensiones expanden naturalmente nuestra consciencia y nos dan un sentido de la proporción, una comprensión más honda de la vida y una compasión mayor hacia todos los seres vivientes. Un hombre que tenga ocasionalmente tal experiencia sublime se convierte en una persona creativa, en un hombre que dedica toda su vida a la elevación de la humanidad.

Hay estados de consciencia superiores al samadhi, que se llaman:

  1. El estado de bienaventuranza.
  2. El estado de paz, o nirvana.
  3. El estado de libertad, o mahanirvana.
  4. El estado de silencio.

Estas palabras no traducen ninguna experiencia real a quienes aún no pasaron por estas etapas de levada consciencia, pero muestran que el samadhi no es el final. Quienes entran en samadhi disfrutan de grandes bellezas, pero éstas no pueden compararse con las etapas superiores recién mencionadas. Ese es el, dominio del próximo yoga, que se llama Agni Yoga.

7. Agni Yoga. Agni significa fuego. Agni Yoga es la unión a través del fuego.

En la Sabiduría Antigua, la bienaventuranza no es un estado emocional de alegría; es una energía ardiente. Cuando los antiguos hablaban del plano intuitivo, o incluso de la intuición, se referían a un fuego espacial que quema todas las limitaciones y obstáculos en la atmósfera del peregrino y le suelta en el fuego del espacio, en el primer gran paso hacia la unidad real. Esto conduce al verdadero renunciamiento.

Cuando los antiguos hablaban de paz, no se referían a quietud, calma, sosiego, sino que se referían a una energía grande y sutil en la Gran Existencia, a una energía ardiente que limpia todas las deudas kármicas y deja al hombre en la libertad de su Yo Real. Esta es la revelación verdadera.

Cuando los antiguos hablaban de libertad, se referían a un fuego mayor aún, a una energía mayor que conduce al peregrino fuera de todos los factores condicionantes y le deja en absoluta libertad de tomar su decisión cósmica.

Si su decisión es ir adelante hacia la Gran Existencia, entonces entra en el próximo fuego, el fuego del silencio, donde se encuentra con la Fuente de la Vida. El sabio de Rajput, Morya, dice: «El Agni Yoga dirige a la humanidad rumbo al camino más simple .».

Asimismo:

«Algunos jóvenes pueden preguntar: ‹Cómo entenderá uno el Agni Yoga?›. Digamos: ‹Como la percepción y la aplicación en la vida del elemento omniabarcante del fuego, que nutre a la semilla del espíritu›.»

«Todos los Yogas precedentes, dados desde las Fuentes supremas, tomaron como su base una cualidad definida de la vida. Y ahora, en el advenimiento de la era de Maitreya, hay un yoga necesario que abarca la esencia de la vida entera, omniabarcando, evadiendo la nada, como los incombustibles jóvenes de la leyenda bíblica que se sacrificaron valientemente en el horno ardiente y con ello adquirieron poder… Es precisamente el elemento del fuego el que da su nombre a este Yoga de autosacrificio, Mientras en otros yogas los peligros disminuyen a través del ejercicio, en el Yoga del fuego los peligros aumentan. Porque el fuego, como un elemento que todo lo ata, se manifiesta por todas partes y de ese modo admite la realización de las energías más sutiles. El fuego no apartará de la vida: actuará como un guía digno de confianza dentro de los mundos muy distantes. ¿Para qué inunda al inconmensurable espacio?

De manera que contemplemos sonrientemente la vida ardiente.»

 «Veamos dónde radican las semejanzas y diferencias entre el Agni Yoga y los Yogas precedentes. El Karma Yoga tiene muchas semejanzas con él, cuando actúa con los elementos de la tierra. Pero cuando el Agni Yoga domina los medios de la realización de los mundos muy distantes, entonces la distinción resulta aparente. El Raja Yoga, el Jñana Yoga y el Bhakti Yoga están todos aislados de su realidad circundante; y debido a esto no pueden entrar en la evolución del futuro. Por supuesto un Agni Yoga ha de ser también un Jñana y un Bhakti Yogi y el desarrollo de las fuerzas de su espíritu le hace Aaja Yogi. ‹Cuán bella es la posibilidad de responder a las tareas de la evolución futura sin rechazar las conquistas pasadas del espíritu›.»

El Agni Yoga supera la meta de los yogas anteriores puesto que se dirige a la exploración de los reinos intuitivo, átmico, monádico y divino en el hombre, en el planeta, en el sistema solar y en el Cosmos. Es el proceso de construir la parte superior del Antahkarana. La primera parte del Antahkarana, que se extiende desde la personalidad hasta el Alma, está construida con sustancia mental. La segunda parte, que se extiende desde la personalidad con infusión del alma, hasta la Tríada Espiritual, está construida con sustancia luminosa.

La sustancia luminosa es el éter superior cuarto y tercero. Recordemos que nuestro plano búddhico es la sustancia física del Logos Planetario. Su cuerpo está construido con luz.

La finalidad principal de este yoga es elevar la consciencia del hombre hasta la Tríada Espiritual , y a través de ésta ponerse en contacto con la fuente primera del fuego en el planeta, que en los libros orientales se llama la Isla Blanca o Shamballa o, como la llama el Maestro Morya, la Torre. Trata sobre las energías que emanan del planeta, del sistema solar y del cosmos. Este es el yoga de la Nueva Era.

El sabio de Rajput nos dice que un Agni Yogi ha de tener cuidado con sus vehículos de expresión (su cuerpo físico, su cuerpo emocional y su cuerpo mental) manteniéndolos tan sanos como sea posible. Debido a su extrema sensibilidad, un Agni Yogi debe ser muy cauto con su comida, el aseo de su entorno, su reacción emocional, su palabra y sus pensamientos. También sugiérese que no coma carne, salvo carne ahumada; que no emplee alcohol ni droga alguna como opio, haxix, etc., y que por la mañana temprano haga algunos breves ejercicios respiratorios. Todas «sus acciones deberán estar infusas con el ardiente empeño purificador», viviendo una vida de sacrificio en todos los niveles. Esta es la clave del Agni Yoga: viva una vida de sacrificio para la totalidad de la naturaleza, irradiando bienaventuranza, alegría, amor y sabiduría, y dése sin reserva alguna.

El Agni Yoga nos conduce a la Fraternidad Mundial. Para un Agni Yogi, los grupos y las naciones son partes del gran grupo que es la Humanidad Única, sin distinciones de raza, credo, color, religión y fronteras nacionales.

A través de este gran esfuerzo de sacrificio y servicio, el Agni Yogi modifica su cuerpo etérico en los éteres superiores y hace que todos sus centros irradien el fuego de las joyas interiores, con el diamante deslumbrante, el YO.

Aquí debemos recordar que los siete centros son torbellinos de energía en el cuerpo etérico. Cada centro tiene una joya en el centro, un triángulo de energía en torno de la joya, y los pétalos como llamas radiantes. Los yogas anteriores trataban sobre el cuerpo físico-etérico, con los cuerpos emocional y mental y con el Alma y Sus expresiones, pero la meta del Agni Yoga es el Yo, la Chispa dentro del hombre y el cosmos. Esto se expresa bellamente en un antiguo mantram:

 

«Más radiante que el sol,

más puro que la nieve,

más sutil que el éter,

es el Yo,

el espíritu dentro de mi corazón.

 

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