LOS ASHRAMAS

 

En esta Sección vamos a reunir extractos de los diferentes Discípulos de la Gran Logia, relacionadas con el Tema de los Ashramas, las Escuelas de Preparación de Discípulos de la Gran Jerarquía Planetaria:

 

 

PARA SABER MÁS:

Helena Roerich:

 

Torkom Saraydarian:

 

El Tibetano:

 

Vicente Beltrán Anglada:

 

Omraam:

 

Michel Coquet:

  • La Gran Fraternidad Blanca

 

David Arrias:

  • Los Maestros

 

 

LOS ASHRAMAS DE LA JERARQUÍA

Capítulo X de «Conversaciones Esotéricas»

Vicente Beltrán Anglada

 

   En nuestra conversación de hoy y siguiendo con la amplia temática de los Siete Rayos, vamos a intentar dilucidar el significado esotérico del término «ASHRAMA». De acuerdo con el principio hermético de analogía, podríamos decir que los Ashramas son Escuelas de Misterios de la Jerarquía en donde el individuo rectamente orientado y plenamente capacitado en el orden espiritual recibe entrenamiento iniciático. Un Ashrama, considerado desde el ángulo oculto es un «retiro», «un lugar en el tiempo» o «un Recinto sagrado» en el que un Adepto, un Maestro de Compasión y Sabiduría, imparte conocimiento esotérico y entrenamiento espiritual para la Iniciación a un grupo selecto de discípulos, o aspirantes espirituales muy avanzados. Las reglas que rigen el proceso de incorporación a un Ashrama por parte de dichos aspirantes son de estricta selectividad y el Maestro elige muy cuidadosamente a aquellos que constituyen Su grupo de enseñanza, teniendo en cuenta su evolución interna, sus capacidades de comprensión y su grado de dedicación y servicio en favor de la humanidad. En general, tales cualidades son percibidas por el Maestro utilizando Su visión causal y observando «la luz en la cabeza», tal como esotéricamente se dice, que el aspirante espiritual en supervisión haya sido capaz de desarrollar, es decir, la evolución de su centro coronario, o chacra SAHASRARA. La cualidad de dicha luz, su intensidad y brillo le indican al Maestro cual es el nivel exacto en el orden interno en que se mueve ordinariamente el aspirante, le informan acerca de su pasado kármico, de su tipo específico de Rayo, de su grado de acercamiento a los llamados «misterios menores» los cuales se miden en términos de cualidades de vida, del control de sus vehículos y de sus capacidades naturales de comprensión. La frase mística: «Muchos son los llamados y pocos los elegidos» nos indica certeramente las condiciones requeridas de selectividad que presiden la elección del grupo que ha de constituir el ASHRAMA de un Maestro de Compasión y Sabiduría.

   Los Ashramas de la Jerarquía, y sólo a éstos haremos mención en nuestro estudio, son, tal como hemos dicho antes, Escuelas Iniciáticas y Umbrales de los Misterios mayores de la Divinidad, siendo precisamente dichos Misterios los que cualifican a la vida espiritual y la dotan de sus infinitas capacidades de adaptación a los ambientes sociales de la humanidad sin ningún género de reacción posible y los que determinan, a su debido tiempo, la gloria inefable de la Iniciación la cual, como muchos de ustedes saben, es la entrada consciente en zonas de más elevadas frecuencias espirituales y más abundante e intensa vida interna. La Iniciación, vista desde su elevada proyección esotérica, es la reproducción consciente en la vida individual de la personalidad humana de los fenómenos que la Divinidad produce en todos los ámbitos de la Naturaleza, de ahí que al Iniciado se le denomina frecuentemente «la Mano del Señor» ya que en virtud de algunos de los poderes alcanzados e implícitos en la propia Iniciación puede, a voluntad, crear o reproducir conscientemente en los ambientes sociales de la humanidad y aun de la propia Naturaleza aquellas situaciones requeridas que facilitan el desarrollo de los Reinos y de las Razas que realizan su evolución en el ámbito planetario. En lo que a nuestro grado de comprensión nos es dado imaginar podríamos decir que el Iniciado de la categoría de un Adepto opera muy especialmente sobre los niveles físico, astral y mental en donde los hombres realizan su evolución natural, pero Algunos de Ellos intervienen también en la evolución de las distintas especies que tienen su vida y su razón de ser en los Reinos mineral, vegetal y animal. Por todas estas razones se darán cuenta ustedes de la importancia que tiene para el Gran Regente planetario SANAT KUMARA, la existencia de estos centros jerárquicos de entrenamiento, espiritual o ashrámico, ya que es en ellos en donde los seres humanos convenientemente seleccionados y preparados aprenden las técnicas específicas y los altos secretos alquímicos de la Naturaleza que les convertirán un día en Adeptos, o Maestros de Compasión y de Sabiduría. Hay, pues, una analogía muy directa entre los términos ASHRAMA e INICIACIÓN. La significación oculta de ambos es de «revelación», la expresión en la vida del ser humano de algunos de los altos misterios de la Naturaleza relacionados con la actividad del Fuego creador de la Divinidad y su correcta aplicación según las normas espirituales o divinas que rigen la evolución de todo lo creado.

 

 LOS SIETE GRANDES ESTADIOS DE LA EVOLUCIÓN HUMANA

   De acuerdo con el principio de selectividad natural que preside el ingreso de cualquier aspirante en un Ashrama de la Jerarquía, pueden ser precisados Siete grupos de seres humanos dentro del Cuarto Reino de la Naturaleza, los cuales constituyen Siete definidos estadios dentro de la evolución de la humanidad en su conjunto:

 

 

a. Seres humanos involucionados (Fuego de Kundalini)

b. Seres humanos corrientes, o del promedio (Fuego de Kundalini)

c. Aspirantes Espirituales (Fuego de Kundalini más Fuego Solar)

d. Discípulos en probación (Fuego de Kundalini más Fuego Solar)

e. Discípulos Aceptados (Fuego de Kundalini más Fuego Solar)

f. Discípulos «en el Corazón del Maestro» (Fuego de Kundalini - Fuego Solar - Fuego de Fohat)

g. Iniciados hasta la Cuarta Iniciación (Fuego de Kundalini - Fuego Solar - Fuego de Fohat)

 

   De estos Siete grupos solamente los cuatro últimos están sujetos a supervisión y a entrenamiento espiritual por cuanto están desarrollando o han desarrollado, singularmente en lo que se refiere a los Iniciados de la tercera y cuarta Iniciaciones «ciertos pétalos específicos» o cualidades distintivas dentro del Chacra Cardíaco y están actualizando a grados casi inconcebibles para nosotros el principio del discernimiento mental a fin de poder expresar adecuadamente el desarrollo de dichos pétalos en el devenir de sus vidas humanas y en sus particulares ambientes de relación social.

   La ley que mueve «el impulso ashrámico» es de expresión cíclica y nadie podrá penetrar en alguno de los Ashramas de la Jerarquía sin haber revelado previamente en su vida aquellas cualidades fundamentales que caracterizan a los verdaderos discípulos: la abnegación, el servicio y el sacrificio. De ahí que la buena voluntad y la correcta relación humana sean requisitos imprescindibles para poder ser admitido en un Ashrama. Ustedes se preguntarán quizás si tales cualidades, aparentemente presentes en la mayoría de los seres humanos, serán suficientes o si habrá necesidad de desarrollar otras cualidades psicológicas como requisitos esenciales para poder ingresar con pleno derecho en algún Ashrama. Podríamos decir al respecto que las bases psicológicas de admisión o de incorporación al mismo son esencialmente la buena voluntad y la acción correcta, es decir, lo que podríamos significar como de correcta ciudadanía, pero se tiene en cuenta además ciertas líneas de desarrollo mental o capacidad de discernimiento que haya logrado educir cualquier candidato en un momento dado de su vida personal o kármica. Hay una sensibilidad natural en el alma del hombre que cuando está lo suficientemente desarrollada se demuestra como buena voluntad, pero, al propio tiempo, como capacidad de discernimiento. Es esta sensibilidad causal o del alma la que es tenida en cuenta por el Maestro cuando elige a los miembros de Su Ashrama. El candidato espiritual debe poseer en cantidades proporcionales las cualidades específicas que determinan «la Doctrina del Ojo» y «la Doctrina del Corazón». Un Mago Negro tiene excesivamente desarrollada en su vida la Doctrina del Ojo, que es la de la visión de la Mente, pero no ha desarrollado el Chacra cardíaco que es donde se gesta la Doctrina del Corazón. Nunca podrá ser admitido, por tanto y por grandes que sean sus poderes psíquicos, en el Ashrama espiritual de un Maestro de la Jerarquía.

 

LA CONSTITUCIÓN MÍSTICA DE UN ASHRAMA

   Un Ashrama de la Jerarquía, especialmente si pertenece al Segundo Rayo, está constituido por un Adepto y por doce discípulos Iniciados los cuales constituyen en su conjunto una réplica del poder central del Sol y de las Doce Constelaciones del Zodiaco. El Maestro es, lógicamente, el Centro místico del Ashrama actuando dentro de la línea de actividad o de energía de algún determinado Rayo y los discípulos Iniciados que componen Su grupo interno o esotérico, vienen a ser como los doce pétalos, o doce corrientes de energía zodiacal que inciden en el Corazón del Maestro y se expanden después de Siete Círculos Concéntricos que se proyectan desde el Centro del Ashrama hacia el punto más alejado del mismo. Muchos investigadores esotéricos han considerado los Ashramas como «centros cardíacos» funcionando sincrónicamente con los latidos del Corazón del Sol, una frase esotérica que recoge por analogía la verdad de que todo corazón viviente es una expresión mística de la  Sensibilidad del Logos Solar, Señor de nuestro Universo, manifestando la esencia de Amor y de Sabiduría que son las características distintivas del Segundo Rayo. Aseguran también que contemplando un Ashrama de la Jerarquía desde las elevadas zonas de percepción causal aparece como una Flor de Loto de doce pétalos con un punto central del fulgurante color del Rayo al cual pertenece la Mónada del Maestro y matizado cada pétalo dentro de este centro de luz por el color característico de los Rayos y de las cualidades zodiacales que representan los discípulos representativas de sus respectivas Iniciaciones.

   Hay una gran analogía, por tanto, entre un Ashrama de la Jerarquía y la Congregación mística del Cristo y de sus doce Apóstoles, la misma que existe seguramente entre el Sol, nuestro astro central, y las Doce Constelaciones Zodiacales. La Ley Universal se corresponde en todos sus detalles aun los más insignificantes y la ley de analogía que constantemente vamos aplicando invita a adueñarnos del secreto místico de la historia planetaria, permitiéndonos penetrar en zonas de alta confluencia de energías en donde el entendimiento racional raras veces puede penetrar.

   Bien, creo que la idea de ASHRAMA, como expresión del poder unificador e incluyente de la Jerarquía, ha sido correctamente comprendida. Deberemos advertir, sin embargo, que cuando esotéricamente se habla de la Jerarquía se le asigna el significado oculto de «Chacra Cardíaco» del Logos planetario; debiendo ser señalado también que de tal centro místico arrancan las Siete energías que cualifican a los Siete Rayos y que cada uno de tales Rayos se expresa muy particularmente por medio de un ASHRAMA principal, dirigido por una u otra de Aquellas divinas potestades planetarias que en nuestros tratados ocultos conocemos bajo el nombre de «CHOHANES DE RAYO». Tal como vimos en una conversación anterior al analizar las principales Jerarquías de Rayo en nuestro planeta, tales son los Chohanes y el Rayo por medio del cual se manifiestan:

 

 

LOS SIETE GRANDES ASHRAMAS DE LA JERARQUÍA

 

RAYO - EXPRESIÓN - DEPARTAMENTO - CHOHAN

1º Voluntad Dinámica - Política Mundial - MORIA

2º Amor Incluyente - Religión - KUTHUMI

3º Actividad Inteligente - Civilización - VENECIANO

4º Armonía, Arte y Belleza - Arte - SERAPIS

5º Investigación Concreta - Ciencia - HILARIÓN

6º Idealismo Creador - Iglesias Mundiales - JESÚS

7º Magia, Orden y Ceremonial - Organización y Cumplimiento Planetario - SAN GERMAN

 

   Hay que precisar también que del Centro de cada uno de estos ASHRAMAS principales surgen otros Siete Ashramas, de los cuales nos hemos ocupado anteriormente, que vienen a ser como Subrayos del Rayo principal que cualifica a aquellos grandes ASHRAMAS. Tenemos así que la Jerarquía tiene 49 Ashramas en actividad espiritual en nuestro planeta vinculados con la obra que el Logos planetario realiza a través de Su Esquema de Evolución y, por analogía, 343 círculos de expansión vital de dichos Ashramas (49 x 7), abarcando dentro de sus correspondientes órbitas expresivas al conjunto planetario con sus Reinos, Razas, Especies y Jerarquías angélicas en evolución.

   El examen cabalístico del número 343 nos da, sumando entre sí, el número 10 de la perfección humana, siendo 10 asimismo el número que resulta de sumar entre sí los Siete Rayos y las Doce Constelaciones: 7 + 12 = 19 = 1 + 9 = 10. No se trata como es natural de meras coincidencias hábilmente manipuladas por el intelecto, sino la expresión de un Plan sabiamente organizado de acuerdo con la Ciencia de los Números la cual, a su vez, es un resultado del movimiento cíclico de los Astros.

   Ahora bien, de acuerdo con el principio de analogía que rige para nuestro Universo de Segundo Rayo, cada uno de los Ashramas está debidamente organizado de acuerdo con su Rayo promotor y se halla estrechamente vinculado con los demás Ashramas siguiendo el impulso sagrado de la Voluntad omnipotente del Logos planetario, el cual, por medio de SANAT KUMARA ocupa el Centro místico de todos los Ashramas. De ahí la conocida frase esotérica: «La Jerarquía es el ASHRAMA de SANAT KUMARA», lo cual equivale a decir que la totalidad de los Ashramas planetarios son la Sede de Su inviolable Propósito de Cumplimiento Universal.

   Comprendamos pues la importancia de los Ashramas como puntos iluminados de la atención solar sobre nuestro planeta y consideremos la necesidad que tenemos, como seres humanos inteligentes y de buena voluntad, de prepararnos dignamente para poder ingresar en alguno de ellos, el que nos corresponda por propia línea de Rayo y también, quizás, por nuestra vinculación kármica con algún Miembro avanzado de la Jerarquía espiritual planetaria. No nos sintamos alejados o desplazados de esta gran obra jerárquica que la ley infinita de la evolución sitúa ante nuestras inmediatas perspectivas.

Visto el panorama mundial a la luz de los acontecimientos actuales puede predecirse casi con absoluta certeza que por todo el ámbito mundial están creándose «centros de iluminada tensión ashrámica», creados por un gran número de discípulos aceptados y por todas aquellas personas de rectas intenciones y buena voluntad que han ido congregándose espontáneamente constituyendo un círculo de luz alrededor de alguno de tales discípulos, el cual forma parte del gran experimento creador que un Maestro realiza por medio de Su Ashrama. Se trata de un experimento llevado a cabo por la Jerarquía en pleno con objeto de instaurar el Nuevo Orden Social que corresponde a esta Nueva Era de tan grandes y absolutas oportunidades de vinculación espiritual y dentro de la cual unos términos tan aparentemente utópicos y sin sentido como la Paz, la Fraternidad, la Igualdad y la Justicia tendrán validez objetiva y serán una experiencia cotidiana compartida por un número cada vez más elevado de seres humanos. De ahí que por los hechos que aunque aislados surgen fúlgidamente a nuestro alrededor podemos determinar internamente que algo se está produciendo y que algo está cambiando en el orden social dentro del cual vivimos inmersos, y el atento y profundo observador, que pasa muy por alto las aparentes contradicciones humanas y escudriña el sentido íntimo de los valores internos que se están desarrollando en amplias zonas de evolución social y psicológica, se siente justificadamente esperanzado por cuando a través de los grandes conflictos y problemas de todas clases que marcan nuestra época avizora la luz de la Jerarquía introduciéndose lenta, aunque implacablemente, en el seno de la humanidad y va constituyendo los vórtices de energía creadora que progresivamente irán convirtiéndose en los futuros Ashramas de la Jerarquía, en «puntos de tensión iluminada» que atraerán cada vez más seres humanos henchidos de buena voluntad y sinceros deseos de bien.

   Pregunta: He seguido atentamente su conversación con respecto a los Ashramas y he creído interpretar que tales grupos han existido siempre, en todas las Eras de la humanidad y en todas las Razas humanas. ¿Es correcta esta concepción?

   Respuesta: Su interpretación al respecto me parece correcta. El Ashrama tiene un carácter universal y abarca la vastedad de la Creación y en todas las Eras y en todas las Razas, así como en todas las situaciones planetarias realmente importantes, se halla el centro inspirador y oculto de un Ashrama como indicador del propósito espiritual que emana del Corazón del Logos planetario y converge en el Centro espiritual de la Jerarquía, la cual transforma tal propósito o Voluntad en un Plan sabiamente diseñado que los Ashramas inculcan en las mentes y corazones de sus miembros y lo extienden de esta manera a todos los ambientes sociales de la humanidad y desde aquí, de manera misteriosa, se transmite también a los Reinos inferiores de la Naturaleza creando en ellos ciertos vórtices de energía creadora que facilita su evolución.

   Pregunta: Aceptados los Ashramas como un Hecho en la Naturaleza... ¿cuáles son las cualidades esotéricas exigidas para poder ingresar en los mismos?

   Respuesta: Tal como he dicho durante el curso de esta conversación, la buena voluntad y el establecimiento de correctas relaciones sociales son las principales cualidades exigidas al aspirante espiritual que aspira a ser admitido en algún Ashrama de la Jerarquía, aunque la aceptación de los mismos tendrá que sujetarse también a ciertas capacidades de inteligencia o de discernimiento. De no ser así las enseñanzas impartidas en el Ashrama no serían comprendidas ni correctamente asimiladas. Podríamos decir, así, que un excelente equipo mental es necesario, pero en la base de tal inteligencia debe hallarse un claro sentido de valores espirituales que son en esencia los que producen el despertar de los dorados pétalos del Corazón y determinan el espíritu de fraternidad y de buena voluntad. El santo equilibrio de la «Doctrina del Ojo» y de la «Doctrina del Corazón», tal como era proclamado en los antiquísimos textos esotéricos, demostrado como «luz en la cabeza», le indica al Maestro en el Centro de un Ashrama si un discípulo en probación está lo suficientemente capacitado para poder ser admitido. De la misma manera, la posterior evolución de «la luz en la cabeza» señalará el momento en que dicho discípulo deberá recibir alguna iniciación, la que corresponda a su particular desarrollo espiritual.

   Pregunta: Usted ha definido Siete tipos humanos de acuerdo con la Ley de Selectividad que rige para la gran Raza humana y que condiciona la admisión de cualquier aspirante espiritual en el seno de un Ashrama. Pero, ¿hay alguna norma o algún tiempo definido en lo que se refiere a la traslación de la conciencia de un discípulo en probación a la de un discípulo en el Corazón del Maestro?

   Respuesta: Aunque el tiempo sea un factor condicionante durante el proceso de redención kármica, lo más interesante en el proceso de «traslación» o de polarización de la conciencia de un discípulo, al que usted se refiere, es la Intensidad del propósito de Redención y no la simple idea de Redención que suele ser la que mayormente estimula a los aspirantes espirituales en sus investigaciones esotéricas. Podríamos decir, desde este ángulo de vista, que hay que cambiar el enfoque psicológico actual de la vida, es decir, que no hay que pretender saber mucho, sino aplicar sabiamente lo poco que se vaya aprendiendo. En el primer caso se le asigna un valor exagerado al tiempo, en el segundo se le prestan más valor a las cualidades que se van desarrollando en el corazón. Desde el punto de vista del libre albedrío personal, o capacidad de decidir, el tiempo adquiere una tremenda importancia, debido a que el aspirante se cree con plena libertad de hacer o de deshacer dentro del círculo de las limitaciones kármicas en donde vive inmerso y que constituye su ambiente particular, familiar o social. Pero, si se le analiza desde un ángulo de visión netamente esotérico se apreciará claramente cuán insuficiente es la voluntad individual o el libre albedrío, para poder desarrollar ciertas capacidades internas que son las avenidas o los enlaces magnéticos con el ambiente cósmico. No sé si habré logrado expresar claramente mi idea. Hay que darse cuenta de que el Centro de vida del Ashrama es el «ambiente cósmico» que el alma humana pretende conquistar y que las limitaciones individuales provienen mayormente de su impaciencia y del erróneo ejercicio de sus facultades de libre albedrío o de autoconciencia, condicionadas por el tiempo.

   Pregunta: ¿Hay en los Libros Sagrados de Oriente y de Occidente alguna alusión simbólica al gran proceso ashrámico y a los Siete tipos psicológicos que usted ha definido?

   Respuesta: La Simbología es una expresión del lenguaje secreto de los Iniciados que cada vez hablan menos porque cada vez piensan con mayor profundidad y debo decirles a ustedes que en los círculos más próximos al Centro del Ashrama o al Corazón del Maestro, el lenguaje utilizado es absolutamente simbólico, de ahí que sólo pueden comprenderlo los aspirantes y discípulos muy habituados a escuchar «la Voz del Silencio» dentro de su corazón. Esta forma de enseñanza es particularmente útil y elimina las interferencias usuales de la mente intelectual, aunque se utilice ese tipo de mente para poder expresar los sagrados juicios del simbolismo expuesto. En el Ashrama son exigidas en una gran medida la prudencia y la circunspección, facultades que evitan la indiscreción y la ligereza del juicio. Así, de acuerdo con los altos simbolismos que las inspiraciones verbales reflejaron en los libros sagrados de todas las grandes religiones, tanto orientales como occidentales, vamos a analizar unas curiosas ideas que resaltan de tales simbolismos. Por ejemplo, nuestros hermanos orientales, dotados de una mente profundamente analítica han dado una forma simbólica a las cualidades exigidas para poder penetrar en el Centro de Luz de un Ashrama, con «la Flor del Loto», la cual emerge por encima de las aguas del estanque después de haber permanecido aprisionadas sus ocultas raíces en los fondos cenagosos del mismo. El lodo del fondo del estanque simboliza la existencia material o física, las aguas son el símbolo de la naturaleza pasional o emocional y la flor que emerge por encima de las aguas buscando la luz del Sol es considerada simbólicamente como la naturaleza espiritual estimulada desde lo más profundo por la mente superior, siendo los pétalos de la Flor del Loto que progresivamente van abriéndose a la luz del sol el símbolo de las cualidades que el alma del hombre va desarrollando durante el larguísimo trayecto de la Evolución. Se trata, como verán, de un precioso símbolo de la expansión espiritual de la vida humana, desde que inicia su vida autoconsciente hasta que culmina en el Centro de Luz de un Ashrama y se abre a los influjos superiores de la Vida del Maestro interno.

   Nuestros libros sagrados occidentales, desde el Génesis al Nuevo Testamento, están llenos también de esta cálida y delicada poesía de los símbolos al tratar de revelar alguno de los altos secretos cósmicos. Por ejemplo, el símbolo del Árbol de la Ciencia del Bien y del Mal en el Jardín del Edén puede constituir una expresión de las grandes verdades cósmicas que la Divinidad trata de revelarle al ser humano. Tenemos allí una revelación del principio de la dualidad o de la polaridad universal en las figuras de ADAN y EVA y la de las grandes realidades universales que tratan de revelarse por medio de un Ashrama, considerando al Maestro en el Centro del mismo como la culminación de la Ciencia del Equilibrio que el Árbol de la Vida está demostrando constantemente. Veamos la Constitución de este Árbol y el símbolo perfecto que representa de acuerdo con la evolución espiritual de las almas humanas:

 

a. Los Frutos Maduros - Los Grandes Iniciados del Planeta

b. Los Frutos en proceso de Maduración - Los Discípulos en el Corazón del Maestro

c. Las Flores del Árbol - Los Discípulos Aceptados

d. Las Hojas - Los Discípulos en Probación

e. Las Ramas - Los Aspirantes Espirituales

f. El Tronco - La Humanidad Corriente

g. Las Raíces - Los Seres Humanos Involucionados

 

   Vean, por favor, la similitud entre este Árbol de la Vida y la Sagrada Flor del Loto. Solamente varía la perspectiva de visión del observador, ya que conjuntamente nos dan una idea de los Planos del Universo y de su expresión objetiva por medio del alma humana, cuyos Siete Centros etéricos corresponden a los Siete niveles de Actividad espiritual y a las cualidades íntimas de los Siete Rayos…

   Pregunta: Dado lo mucho que se ha avanzado en el aspecto espiritual por medio de la Ciencia Parapsicológica. ¿Cree usted que es un requisito indispensable que se posean facultades parapsicológicas para poder ingresar en un Ashrama de la Jerarquía?

   Respuesta: La mayor parte de las facultades psíquicas que examina la moderna Parapsicología están centralizadas en la evolución del chacra MANIPURA, en la región del plexo solar y potentemente polarizadas por tanto con el plano astral, aun cuando sus actividades sean mayormente apreciadas en los niveles etéricos. Si se refiere usted a tales facultades debo decirle que desde el ángulo de visión del discípulo en entrenamiento esotérico o ashrámico carecen absolutamente de significado espiritual. El discípulo, simbólicamente hablando, «ha dejado sus armas» (los poderes psíquicos) en los Vestíbulos del Ashrama antes de poder penetrar en el Recinto Iniciático. A las facultades psíquicas se les asigna tanta importancia porque no existe una visión realmente espiritual en la mayoría de los investigadores parapsicológicos, los cuales deberían partir de la base de que la mayoría de nuestros animales domésticos, el perro, el gato, el caballo, etc. poseen facultades parapsicológicas y «ven y oyen» en dimensiones más sutiles a las corrientes. La razón de ello radica en el potente desarrollo de su plexo solar el cual actúa como cerebro receptor y transmisor de todas sus motivaciones y son llevados a la actividad física por una serie de factores que podríamos llamar parapsicológicos, es decir, provenientes de los niveles astrales en donde están realizando prácticamente toda su evolución. La mayor parte de las personas llamadas «psíquicas», salvo muy raras excepciones, se hallan en un caso muy parecido y reaccionan más a tales estímulos astrales que a los de la mente razonadora, lo cual es una indicación que su cerebro no toma parte en el desarrollo de sus facultades parapsicológicas y son condicionadas por las mismas, sin posibilidad alguna de control autoconsciente... Psicológicamente hablando, tales personas no están debidamente integradas en el orden mental, aunque posean una gran dosis de buena voluntad en sus vidas. El estudio científico de los hechos parapsicológicos que inconscientemente provocan en sí mismas y a su alrededor, carecen de valor para el esoterista y para los verdaderos discípulos, ya que la Ley del Ashrama exige ante todo: conciencia y autocontrol. Por tal motivo, los poderes y facultades parapsicológicas son dejadas a un lado y se estudian otros fenómenos muchos más importantes desde el ángulo esotérico, como por ejemplo «la creación del Antakarana», o Puente de Luz que ha de unir dentro de la mente del discípulo el centro Ajna, del entrecejo, con el Centro Coronario, en la cúspide de la Cabeza. Cuando tal Puente ha sido construido surgen, dentro de una eclosión natural de las facultades, los verdaderos poderes parapsicológicos, los que corresponden, esotéricamente hablando, al Alma del discípulo. Este recupera entonces, gracias al poder que posee sobre sí mismo, aquellas facultades psíquicas que transitoriamente había dejado «en los umbrales del Ashrama» a fin de desarrollar sus capacidades mentales de discernimiento. El ha cumplimentado el gran consejo dado por Cristo a los verdaderos discípulos, y que puede ser aplicado a la utilización de los poderes parapsicológicos o capacidades psíquicas: «Buscad primero el Reino de Dios, lo demás os será dado por añadidura».

 

 

LAS CONDICIONES ASHRÁMICAS

Capítulo XII de «Diario de un Discípulo»

 

   La entrada en un Ashrama de la Jerarquía exige las siguientes condiciones:

 

   «Estar henchido de buena voluntad, lo cual presupo­ne un correcto desarrollo del chacra cardíaco.

Haber desarrollado convenientemente el centro Ajna, a través del cual se reciben información y conocimientos.

Estar animado de un vigoroso propósito de vida espiritual sin el cual la buena voluntad y el desarrollo mental carecerían del suficiente impulso para seguir adelante en la esplendente ruta de la evolu­ción superior.»

 

   Contando con estas tres garantías, cabe la seguridad de que seremos «observados» por ciertas entidades espiri­tuales humano-dévicas de evolución superior a la propia, las cuales constituyen lo que en términos técnicos podría­mos definir como «las avanzadas del Ashrama». Estas enti­dades nos están vigilando muy estrechamente desde los niveles ocultos, observando nuestros progresos y nuestras actividades de servicio. El tiempo de observación depende de la persona que está siendo observada, de sus adelantos en la vida espiritual, de la intensidad de sus propósitos de vida y del afecto que profese a los demás. El aura magnética que crea a su alrededor sirve de punto de atención de los obser­vadores, quienes, habiendo percibido apreciables adelantos en la vida individual y social del candidato, informan del hecho al Maestro en el Ashrama y Este, observando por primera vez a la persona observada, decidirá si está prepara­ da para recibir entrenamiento espiritual y entrar a formar parte del Ashrama o de Su centro de enseñanza esotérica superior.

   En caso contrario, ha de continuar el proceso de obser­vación durante cierto tiempo todavía. Si los requisitos fue­ron cumplidos y resueltas en una apreciable medida las con­diciones impuestas, decide el Maestro una ayuda directa de los observadores sobre el aspirante espiritual, con el propó­sito de aliviar su tensión kármica, eliminar de su aura ciertas influencias lunares y desarrollar algunos de sus centros.

En el devenir de esta etapa me sentí muy ayudado por mis observadores humano-dévicos, que con increíble cons­tancia y buena voluntad venían noche tras noche durante mis horas de descanso a «operar» sobre mi cuerpo etérico, efec­tuando en el mismo ciertas transmutaciones que aligeraron considerablemente mis tensiones psicológicas, productos de una potente precipitación kármica invocada por la propia intensidad de mi propósito espiritual. Desarrollaron tam­bién, merced a ciertas manipulaciones «mágicas», mi centro cardíaco y limpiaron mi plexo solar de ciertos residuos luna­res. De acuerdo a lo que digo quizás creerán algunos de ustedes que esta ayuda es un beneficio demasiado fácil para cualquier aspirante en el Sendero. Debo decirles a tenor de esto que esta ayuda no sería posible sin haber obtenido el derecho a ello por ciertos efectos kármicos del pasado, que repercuten en el presente del discípulo mediante el recuer­do imborrable, en el gran mapa akáshico, de los recuerdos de actos de servicio en favor de los demás realizados en cier­tas etapas de sus vidas anteriores, los cuales generaron un tipo especial de energía que permite a los observadores ayudar al discípulo a resolver ciertas crisis de orden tanto inter­no como externo.

   Estas ayudas forman parte integrante del proceso de entrada en un Ashrama de la Gran Fraternidad Blanca y revisten al discípulo de ciertas virtudes esenciales que le capacitan para poder entrar en contacto consciente con el Maestro y poder entrar a formar parte de Su Ashrama. Finalizado este período que duró muchos meses, fui advertido un día durante el sueño por uno de mis principa­les observadores, el Hermano R., que estuviese dispuesto a la noche siguiente pues debería ser presentado al Maestro. Recuerdo que durante todo aquel día tenía que resolver algunos asuntos muy difíciles de mi vida kármica, pero sin presión alguna de mi parte todos ellos tuvieron una solución rápida y fácil. Al acostarme durante la noche y siguiendo las recomendaciones del Hermano R., traté de estar tranquilo a la espera de los acontecimientos. Aunque no me dormí enseguida, pensando involuntariamente en la visita que debía realizar al Maestro, desperté inopinadamente en el Plano Astral en medio del Hermano R. y de una Entidad angélica muy luminosa cuya presencia infundía gozo y con­ fianza. Con ellos como mentores y guías me encontré ines­peradamente ante el Maestro a Quien tengo el honor de servir. Me acogió muy afectuosamente y me felicitó por unos artículos de carácter esotérico que había escrito para una revista de la República Argentina. Me animó a seguir escribiendo pues tenía muchas cosas que decir todavía «a este mundo necesitado». Se sentó en un amplio sillón rojo que estaba sobre una especie de estrado, pero no me fijé en otros detalles. Mi vista, mi corazón y todo mí ser estaban pendientes solo de la Presencia del Maestro. Era alto, del­gado y lucía una cabellera rubia casi roja que le caía por encima de los hombros. Iba vestido con una bata de seda de color azul claro con dibujos plateados. Lo identifiqué con el Maestro X, y me causó la sensación de que lo conocía des­de niño. Después de hablarme durante un rato sobre aspec­tos de mi vida kármica, se despidió de mí con un afectuosí­simo abrazo que llenó mi corazón de inexplicable ternura, diciéndome: «¡Volverás!». Seguidamente se despidió de mis acompañantes a quienes impartió ciertas instrucciones y casi sin solución de continuidad me hallé en mi cama en la soledad misteriosa de una fúlgida aurora que asomaba por Oriente. Ya no pude dormir. No solo mi corazón sino todo mi ser saltaba de gozo, intentando recordar la imagen del Maestro, Sus palabras de un inexplicable tono musical y a los Hermanos que me habían llevado ante Su presencia.

   El contacto con el Maestro ofrece siempre una infinita sensación de paz y de confianza. Su presencia es realmente inspiradora, ya sea físicamente en Su casa, o cuando por razones ashrámicas ha de manifestarse a nosotros en cuerpo mental. En todo caso nos hallamos siempre ante un Superhombre, un Hombre liberado, discípulo consagrado del Bodhisattva, un Hermano mayor de la Raza y distingui­do miembro de la Gran Fraternidad Blanca que dirige los destinos de nuestro mundo.

 

Más información, conferencias y libros de Vicente Beltrán Anglada en:

   - https://www.asociacionvicentebeltrananglada.org

   - http://www.sabiduriarcana.org/vba.htm