GRUPO DE ESTUDIOS TEOSÓFICOS

CICLO MENSAJEROS TEMAS: CIENCIA FUTURA

 

Conferencia en Youtube, Canal del G.E.T. de Valencia: La Ciencia Futura y su relación con Shamballa

Entrevista de radio en Luces en la Oscuridad: La Ciencia Futura y su relación con Shamballa

 

PASAJES SOBRE EL CONCEPTO DE CIENCIA (EXTRAÍDOS DE LA OBRA DE H.P.B.)

«A medida que la  aurora  de  las  ciencias  físicas  fue acrecentándose en la luz diurna, las ciencias espirituales se sumergieron en cada vez más densas sombras, hasta el punto de negarlas muchos muy rotundamente. A los eminentes psicólogos de otras épocas se les tiene hoy por ignorantes y supersticiosos, cuando no por saltimbanquis y prestidigitadores, pues el sol de la ciencia brilla en nuestros días con tal esplendor, que parece axiomático que los antiguos nada sabían y estaban envueltos en las brumas de la superstición.

Pero olvidan sus detractores que el sol de nuestro tiempo será obscura noche en comparación del luminar futuro, y que así como los científicos de nuestro siglo tildan de ignorantes a sus antepasados, tal vez sus descendientes digan de ellos que nada sabían.

La marcha del mundo es cíclica. Las razas futuras serán reproducción de otras hace siglos desaparecidas, mientras que la nuestra acaso reproduce la existente diez mil años atrás. Tiempo ha de llegar en que reciban su merecido cuantos hoy detractan públicamente a los herméticos, pero que en privado consultan sus polvorientos volúmenes para plagiar sus ideas.»

Es un hecho que sabios medievales, modernos y contemporáneos, como Giordano Bruno, Copérnico, Galileo, Kepler, Newton, etc., consultaban más o menos en secreto lo que hasta ellos había llegado del pasado grecorromano, y aún egipcio, gran parte a través de manuscritos árabes, inspirándoles o dándoles muchas veces respuestas, que hacían suyas, a los problemas que llevaban entre manos. Copérnico, por ejemplo, llegó a la idea Heliocéntrica después de reflexionar en el excepcional interés del pueblo egipcio por el Sol y su culto, además de consultar obras como las de Aristarco de Samos. Galileo, nos cuenta Reuclin, estudió algunos fragmentos pitagóricos y estaba familiarizado con las doctrinas de los antiguos filósofos, resucitando una doctrina astronómica que ya se conocía en la remota antigüedad; también se dice que estaba en posesión de un tratado de astronomía de Arquitas, discípulo de Pitágoras, donde se encontraban anotadas las doctrinas más importantes de su escuela. Giordano Bruno, considerado mártir de la ciencia por unos y del ocultismo por otros, defendía postulados tan innovadores    y peligrosos como hoy comunes, como es el de la «universalidad de los mundos» y la posible vida en ellos. Kepler se apoyó en los trabajos de Ptolomeo para su estudio de los intervalos planetarios. Isaac Newton alude en sus obras a más de una docena de filósofos antiguos. Y más ejemplos que no exponemos para no hacer excesivamente largo este trabajo. Habría que ver hasta que punto son originales en sus logros personajes como Leibnitz, Kant o Schopenhauer. Los sabios actuales, sin ir más lejos, también se inspiran en los clásicos, cuando no hacen suyas las viejas enseñanzas –viejas por su antigüedad no por su contenido–, sobre el Universo, el Mundo y el Hombre, pensemos, por ejemplo, en Freud  o Jung.

Otros Pasajes de H.P.B. siguen aportando sugerentes ideas:

«La ciencia exacta experimental no se interesa por la moralidad, la virtud, la filantropía, y por lo tanto no puede solicitar nuestra ayuda mientras no se alíe con la metafísica.»

Esta afirmación, además de marcar una dirección para el avance científico: la unión de lo exotérico y lo esotérico, la física y la metafísica, ataca de pasada a uno de los grandes problemas de nuestro siglo: la moralidad de los científicos o de quienes les pagan, peligrando el futuro de la Humanidad a costa de un «desarrollo» que favorece a unas minorías interesadas, económicas o militares. Es un tema recurrente pero no por eso menos cierto y peligroso, y H.P.B. advierte numerosas veces de las funestas consecuencias del mal uso del «conocimiento».

«Pues creemos en la profecía de Le Couturier, acerca de la gravitación. Sabemos que se aproxima el día en que los mismos hombres de ciencia exigirán una reforma absoluta de los métodos actuales de la Ciencia, como lo hizo Sir Williamn Grove F.R.S.  Hasta ese día nada puede hacerse. Pues  si la gravitación quedase destronada mañana, al día siguiente descubrirían  los hombres de ciencia algún otro nuevo modo de movimiento mecánico. Rudo y empinado es el sendero de la verdadera Ciencia, y sus días se hallan llenos de contrariedades para el espíritu. Pero en vista de sus “mil” hipótesis contradictorias ofrecidas como explicaciones de fenómenos físicos, no ha habido ninguna hipótesis mejor que el movimiento (aunque interpretado paradójicamente por el materialismo).»

«Pero hágase cuanto se haga para reemplazar la atracción, alias gravitación, el resultado será el mismo. La Ciencia se encontrará tan distante de la solución de las dificultades como ahora, a no ser que entre en relaciones con el Ocultismo y hasta con la Alquimia –suposición que será considerada como una impertinencia, pero que, sin embargo, seguirá siendo un hecho–.»

«La Filosofía Oculta divulga muy pocos de sus misterios vitales más importantes. Los deja caer como perlas preciosas, uno a uno, y a gran distancia los unos de los otros; y esto, sólo cuando se ve obligada a ello por la corriente evolutiva que lleva al género humano lenta, silenciosa, pero firmemente, hacia la aurora de la humanidad de la Sexta Raza. Pues una   vez fuera de la fiel custodia de sus legítimos herederos y guardianes, estos misterios dejan de ser ocultos; caen bajo el dominio público y corren el riesgo de convertirse en maldiciones más bien que en bendiciones, una vez en las manos de los egoístas, de los Caines de la raza humana. Sin embargo, cuando nacen individuos tales como el descubridor de la Fuerza Etérica [Keely], hombres con facultades peculiares, psíquicas y mentales, son generalmente y con frecuencia ayudados, no consintiéndoles que sigan a tientas su camino; si se les abandonase a sus propios recursos, pronto pararían en el martirio o serían presa de especuladores sin escrúpulo. Pero sólo se les ayuda a condición de que no se conviertan, consciente e inconscientemente, en un peligro más para su época: un peligro para los pobres, ofrecidos en diario holocausto por los menos ricos a los más ricos.»

«La extensión exacta –profundidad, anchura y longitud– de los misterios de la Naturaleza, sólo se encuentran en la Ciencia Esotérica Oriental. Tan vastos y profundos son, que escasamente unos pocos, muy pocos de los Iniciados más elevados –aquellos cuya existencia misma sólo es conocida de un pequeño número de Adeptos– son capaces de asimilar el conocimiento. Sin embargo, todo está ahí, y uno por uno los hechos y procedimientos de los talleres de la Naturaleza, pueden abrirse paso en la ciencia exacta, cuando presta ayuda misteriosa a unos pocos individuos para el descubrimiento     de sus arcanos. A la terminación de los grandes Ciclos, relacionados con el desarrollo de las razas, tienen lugar generalmente tales acontecimientos. Nos hallamos precisamente al final mismo del ciclo de 5.000 años del presente Kali Yuga Ario; y de aquí a 1897 se hará un gran rasgón en el Velo de la Naturaleza, y la ciencia materialista recibirá un golpe mortal.»

A tenor de estas profecías podemos constatar que, curiosamente, sobre 1895 Wilhelm Conrad Roentgen descubrió los Rayos X.; en 1896 Antoine Henri Becquered, en Paris, descubrió la radioactividad; y, por si fuera poco, en 1897 Sir J.J. Thomson descubrió el electrón. ¿Coincidencias?

«Los codos, pulgadas y medidas del plano físico nunca resolverán los problemas del mundo en el plano espiritual, porque el espíritu no tiene peso ni medida. La resolución de estos problemas está reservada a los místicos y soñadores, que son los únicos capaces de resolverlos.»

«¡ECCE SIGNUM! He aquí el signo previsto para un porvenir más brillante; el problema llamado a ser la cuestión del siglo venidero, la pregunta que todo padre reflexivo y celoso se dirigirá a sí mismo respecto a la educación de sus hijos en el siglo XX. Diremos desde luego que por Ciencia Oculta no queremos significar ni la vida de un chela, ni la austeridad de un asceta, sino simplemente el estudio de lo único que es capaz de darnos la clave de los misterios de la Naturaleza y de revelarnos los problemas del Universo y del hombre psico-físico, aun cuando no se sienta uno inclinado a profundizar más en el asunto.

Cada nuevo descubrimiento llevado a cabo por la ciencia moderna indica las verdades de la filosofía arcaica. No conoce el verdadero ocultista un solo problema cuya solución no sea capaz de dar la ciencia esotérica, si se la estudia como es debido; mientras que las corporaciones científicas de Occidente no han podido hasta ahora llegar a la raíz de ningún fenómeno de las ciencias naturales, ni explicarlo en todos sus aspectos. Las ciencias exactas no pueden conseguirlo en este ciclo, por razones que más adelante daremos.»

«Ya se ha demostrado que ni las facultades de medicina ni las corporaciones científicas de físicos han podido explicar nunca el primum mobile o rationale del fenómeno más sencillo, fuera de las causas puramente fisiológicas, y que, a menos que llamen en su ayuda al Ocultismo, tendrán que morder el polvo, antes de que el siglo XX haya avanzado mucho.»

«Ahora bien: yo lo llamaría mejor ganso Gerard-Murray. Y no hay motivo para reírse de los errores de aquellos científicos nacientes. Antes de doscientos años tendrán nuestros descendientes motivos mucho mayores para burlarse de las presentes generaciones de M.S.R. (Miembros de la Real Academia Inglesa) y de sus partidarios.»

En realidad no ha hecho falta tanto tiempo, pues la ciencia decimonónica parece un juego de niños en comparación con la actual y muchos de sus principios han sido desmantelados, como ya auguraba H.P.B..

«Poco a poco, pero seguramente, quedarán los antiguos vindicados por completo y la verdad limpia de toda exageración. Se demostrará la realidad de lo que hoy se tiene por ficción, al paso que los “hechos y leyes” de la ciencia moderna se verán encubiertos bajo menospreciados mitos.»

«El Tiempo de argüir ha pasado, y está cercano el momento en que será probado al mundo que la Ciencia Oculta en vez de ser, en las palabras del Dr.

R. Chambers “la superstición misma”  –como ellos pueden estar dispuestos  a creer– será la explicación y será la extinción de todas las supersticiones.»

En líneas generales, el punto común de los pasajes anteriores es, además de la reivindicación de los sabios antiguos, que el futuro de la ciencia moderna está unido al Ocultismo y sólo en éste encontrará aquello que ahora no alcanza a comprender, llegando al límite de las ciencias físicas.

¿Qué misterios nos desvelaría Blavatsky si contemplase las posibilidades de la ciencia actual? Siguiendo su método de dar datos ocultos sólo de lo que en ese momento se está descubriendo, ¿qué no pocos misterios nos revelaría atacando los falsos caminos por los que se dirigen algunos científicos? ¿Qué diría de la posibilidad de abrir una puerta sólo apretando un botón en una caja pequeña a cinco metros de distancia? ¿Qué de la posibilidad de hablarle a una máquina para que está cumpla órdenes? ¿Qué de la fecundación in vitro? ¿Qué de la clonación de nuestros genéticos o brujos vestidos de blanco? ¿Qué de la inmensa cantidad de productos creados con miles de variaciones químicas? ¿Qué de los hologramas, de los mundos virtuales, de las teorías sobre los agujeros de gusano, los campos morfogenéticos o tantas otras teorías de nuestros científicos? ¿Qué de la gran brecha abierta por la relativamente nueva ciencia psicológica, las puertas del alma?

 

PASAJES SOBRE NUEVOS ESTADOS DE LA MATERIA

Dedica H.P.B. varias Pasajes al próximo elemento que aparecerá con el nacimiento de la Sexta Raza, el Aeter:

«Elementos: En la antigüedad, Aristóteles admitía sólo cuatro elementos, llamados fuego, aire, agua y tierra: principios incorpóreos conectados con  las cuatro grandes divisiones de nuestro mundo cósmico. La ciencia oculta reconoce siete elementos cósmicos, cuatro de ellos enteramente físicos y el quinto (éter) semimaterial, que vendrán a ser visibles en el aire hacia el fin de nuestra cuarta Ronda. Los dos restantes se hallan todavía fuera de los límites de la percepción humana, pero aparecerán como presentimiento durante la sexta y la séptimas Razas de la presente Ronda y serán plenamente conocidos en las Rondas sexta y séptima respectivamente. Estos siete elementos, con sus innumerables subelementos, son simplemente aspectos y modificaciones condicionales del sólo y único Elemento origen de todos ellos, y en cuya raíz está la Divinidad.»

«Para que la generalidad de los lectores comprendan con mayor claridad, debe decirse que la Ciencia Oculta reconoce siete Elementos Cósmicos, cuatro de los cuales son enteramente físicos, y el quinto (el Éter) semimaterial, el cual llegará a ser visible en el aire hacia el final de nuestra Cuarta Ronda, para dominar por completo sobre los demás durante toda la Quinta. Los dos restantes se hallan todavía absolutamente fuera del alcance de la percepción humana. Aparecerán, sin embargo, como presentimientos durante las Razas Sexta y Séptima de esta Ronda; y serán conocidos del todo en las Rondas Sexta y Séptima respectivamente. Estos siete Elementos, con sus innumerables sub- elementos, que son mucho más numerosos que los conocidos por la ciencia, son simplemente, modificaciones condicionales y aspectos del Elemento Uno único.»

«Las facultades, o quizás en términos más propios, las cualidades características de la materia, deben siempre tener una relación directa y clara con los sentidos del hombre. La materia posee extensión, color, movimiento (movimiento molecular), sabor y olor, que corresponden a los sentidos existentes en el hombre, y la próxima cualidad que desarrolle, que llamaremos por el momento “Permeabilidad”, corresponderá al próximo sentido en el hombre, que podremos llamar “Clarividencia Normal”. Así es que cuando algunos audaces pensadores han estado anhelando una cuarta dimensión para explicar el paso de la materia a través de la materia, y la producción de nudos en una cuerda sin fin, lo que realmente les faltaba era una sexta cualidad característica de la materia.»

«Tan sólo en la próxima Ronda, la Quinta, será cuando el quinto Elemento, el Eter, el cuerpo grosero del Âkâsha (si es que aún así puede llamársele), se convertirá en un hecho familiar de la Naturaleza para todos los hombres, como el aire nos es familiar a nosotros ahora, y cesará de ser como al presente, hipotético, y un “agente” para tantas cosas. Y tan sólo durante aquella Ronda serán susceptibles de completa expansión los sentidos más elevados, cuyo desarrollo y evolución favorece el Âkâsha. Como ya se ha indicado, puede esperarse, en el período apropiado durante esta Ronda, el desarrollo de un conocimiento familiar parcial de la propiedad característica de la materia –Permeabilidad–, cuyo desarrollo se debe verificar a la par que el sexto sentido. Pero con el siguiente Elemento añadido a nuestros recursos, en la Ronda próxima la Permeabilidad se convertirá en una característica  tan manifiesta de la materia, que las formas más densas de esta Ronda no aparecerán más obstructoras a las percepciones del hombre, que hoy una espesa niebla.»

«Ahora bien; Viento, Aire y Espíritu, han sido siempre sinónimos en todas las naciones. Pneuma (Espíritu) y Anemos (Viento) entre los griegos, Spiritus y Ventus entre los latinos, eran términos convertibles hasta cuando no estaban asociados con la idea original del Aliento de Vida. En las “Fuerzas” de la Ciencia, no vemos sino el efecto material del efecto espiritual de uno u otro de los cuatro Elementos primordiales, que nos trasmitió la Cuarta Raza, del mismo modo que nosotros transmitiremos el Æter, o más bien la subdivisión densa del mismo, en su plenitud, a la Sexta Raza Raíz.»

«Según queda declarado en el volumen I, las humanidades se desarrollaron coordinadamente, y en líneas paralelas con los cuatro Elementos, estando fisiológicamente adaptada cada nueva Raza, para ajustarse al Elemento adicional. Nuestra Quinta Raza se aproxima rápidamente al Quinto Elemento

–llámesele éter inter-estelar, si se quiere–, el cual, sin embargo, se relaciona más con la psicología que con la física.»

«[…] la Ciencia Occidental tiene que descubrir todavía, tres estados adicionales de la materia.»

 

 

PASAJES RELACIONADOS CON LA ANTROPOLOGÍA

También hemos reunido en este capítulo sobre Profecías relacionadas con la Ciencia algunas ideas que da respecto a la Antropología, aunque la mayor parte de este tema lo hemos incluido en el capítulo dedicado a Profecías de tipo Histórico-Arqueológico.

«Por otra parte, se nos enseña que las transformaciones a través de las cuales pasó el hombre en el arco descendente –que es centrífugo para el Espíritu y centrípeto para la Materia– y aquéllas que se está preparando a atravesar en lo sucesivo, en su camino ascendente, que invertirá la dirección de las dos fuerzas, esto es, la Materia se convertirá en centrífuga y el Espíritu en centrípeto, que todas estas transformaciones se encuentran también en perspectiva en un tiempo próximo para los monos antropoides; para todos aquellos, por lo menos, que han alcanzado el grado próximo al del hombre en esta Ronda; pues éstos serán todos hombres en la Quinta Ronda, del mismo modo que el hombre presente habitó las formas semejantes a las del mono, en la Ronda Tercera, la anterior.»

«De está unión antinatural descendieron los monos actuales. Estos son verdaderamente “hombres mudos”, y se convertirán en animales parlantes,  u hombres de un orden inferior, en la Quinta Ronda, mientras los Adeptos de cierta Escuela esperan que algunos de los “Egos” de los monos más inteligentes, se volverán a manifestar al final de la Sexta Raza-Raíz. Lo que será su forma es de importancia secundaria. La forma no significa nada. Los géneros y especies de la flora, fauna y del animal superior, su coronación, el hombre, cambian y varían con arreglo al medio ambiente y a las variaciones del clima, no sólo con cada Ronda, sino también con cada Raza-Raíz, así como después de cada cataclismo geológico que pone fin a éstas o que produce en ellas un punto de vuelta. En la Sexta Raza-Raíz, los fósiles del Orangután, del Gorila y del Chimpancé, serán los de mamíferos cuadrumanos extinguidos; y nuevas formas, aunque en menor número y siempre más separadas, a medida que pasan las edades y se aproxima el fin del Manvantara, se desarrollarán  de los tipos “desechados” de las razas humanas, al retornar ellas a la vida astral, saliendo del lodo de la vida física. Antes del hombre no hubo monos, y éstos se extinguirán antes que se desarrolle la Séptima Raza. Karma conducirá adelante las Mónadas de los hombres no progresados de nuestra especie, y las alojará en las formas nuevamente desarrolladas del cinocéfalo, así regenerado fisiológicamente.

Esto tendrá lugar, por supuesto, dentro de millones de años. Pero el cuadro de esta precesión cíclica de todo lo que vive y respira ahora sobre la Tierra, de cada especie en su turno, es verdadera, y no necesita “creación especial” o formación milagrosa del hombre, de la bestia y de la planta ex nihilo.

He aquí como la Ciencia Oculta explica la ausencia de todo eslabón entre el mono y el hombre, y muestra al primero desarrollándose del último.»

«Prg.: ¿Qué es el gran simpático y cuáles son sus funciones en Ocultismo? El gran simpático aparece después de cierta etapa de la evolución animal, y parece que tiende en complejidad a la formación de una segunda médula espinal.

Rta.: Al término de la próxima ronda, la humanidad volverá a ser andrógina, y entonces tendrá cada individuo dos médulas espinales, que en la séptima raza se fundirán en una. La evolución está en correspondencia con las razas; y con la evolución de las razas, el gran simpático se transformará en una verdadera médula espinal. Hemos de subir por el arco ascendente según bajamos por el descendente, con añadidura de la propia conciencia. La sexta raza se corresponderá con los que tuvieron forma de saco alargado, pero con perfección de forma y la más elevada inteligencia y espiritualidad.»

«Prg.: Respecto a la segunda médula espinal de la sexta raza, ¿tendrán Idâ y Pingalâ distintos conductos físicos?

Rta.: Los cordones simpáticos se juntarán y desarrollarán para formar otra médula espinal. Idâ y Pingalâ se unirán e identificarán con Sushumnâ. Idâ está a la izquierda, y Pingalâ a la derecha de la médula espinal.»

«Según transcurra el tiempo, habrá más y más éter en el aire; y cuando por completo lo llene, nacerán los niños sin necesidad de padres […] Esta suerte de generación se extenderá primero a los animales y después a los hombres. Las mujeres darán a luz sin previa fecundación, y en la séptima ronda habrá hombres capaces de reproducirse por sí mismos. En la séptima raza de la cuarta ronda, los seres humanos mudarán la piel todos los años     y renovarán las uñas de manos y pies. Las gentes serán por de pronto más psíquicas, y después espirituales. Por último, en la séptima ronda nacerán budas sin mácula. La cuarta ronda es la más larga del Kali Yuga, siguiéndola la quinta y la sexta, y la séptima será muy corta.»

«Ratnâvabhâsa-Kalpa (Sánsc.): La edad en que habrá dejado de existir toda diferencia sexual, y el nacimiento se efectuará en la forma anupâda [sin padres], como en la segunda y tercera Razas-madres. La filosofía esotérica enseña que esto ocurrirá al fin de la sexta y durante la séptima y última Raza- madre en la presente Ronda.»

«En esta Ronda –con la excepción de los mamíferos más elevados después del hombre, los antropoides destinados a extinguirse en esta nuestra raza, cuando sus Mónadas sean libertadas y pasen a las formas astrales humanas,  o elementos superiores, de las Razas Sexta y Séptima, y después a las formas humanas más inferiores en la Quinta Ronda– ninguna unidad de reino alguno es ya animada por Mónadas destinadas a convertirse en humanas en su próximo estado, y sí tan sólo por los elementales inferiores de sus reinos respectivos. Estos elementales se convertirán a su vez en Mónadas humanas, solamente en el próximo gran Manvantara planetario.»

«Echemos una breve ojeada sobre las divergencias entre la Ciencia ortodoxa y la esotérica, en la cuestión de la edad del Globo y del hombre. Con las dos tablas sincrónicas respectivas ante sí, el lector podrá ver de una ojeada la importancia de estas divergencias; y más aún, que es muy probable, que posteriores descubrimientos de la Geología y el hallazgo de restos fósiles del hombre, obliguen a la Ciencia a confesar que después de todo, la Filosofía Esotérica es la que tiene la razón, o que por lo menos, es la que más se acerca a la verdad.»

 

Recomendamos que acudan al lugar en cuestión (La Doctrina Secreta, Tomo IV), y lean la tabla, resulta verdaderamente interesante. En ella H.P.B. compara las hipótesis científicas con las enseñanzas esotéricas, en relación a los periodos en los que se divide la historia geológica de la tierra y lo que aconteció en esos vastos periodos de tiempo.

 

PASAJES SOBRE ASTRONOMÍA-ASTROLOGÍA

«Kepler, el precursor de Newton en el descubrimiento de fundamentales principios científicos, entre ellos el de la gravitación universal, aceptaba      la enseñanza cabalística de que los espíritus planetarios son entidades inteligentes residentes en los planetas, que están habitados por seres espirituales cuya influencia se deja sentir en los moradores de los planetas más densamente groseros, y en particular de nuestro globo (sería prolijo detenernos en la defensa de la teoría de Kepler sobre la relación entre los cinco cuerpos geométricos regulares y las órdenes de los cinco planetas principales. Aunque Draper se burla de esta teoría, vemos que los descubrimientos modernos van corroborando muchas teorías antiguas y cabe esperar que a todas les llegue el turno de vindicación). Pero así como esta hipótesis de las planetarias influencias espirituales quedó suplantada por la de los vórtices del materialista Descartes, algún día prevalecerán sobre esta última las de   las corrientes magnéticas inteligentemente dirigidas por el ánima mundi.»

«[…] Pero los hombres más eminentes de la historia, como César, Plinio y Cicerón, creyeron en la astrología caldea y tuvieron entrañable amistad con los astrólogos Lucio Tarrucio y Nigidio Fígulo, cuya celebridad igualó a la de los profetas. Marco Antonio viajaba siempre en compañía de un astrólogo recomendado por Cleopatra. Al emperador Augusto le sacó el horóscopo al subir el trono, el astrólogo Teágenes. Por medio de la adivinación astrológica, descubrió Tiberio a los que pretendían usurparle la púrpura. Vitelio no se atrevió a desterrar a los caldeos, que le habían vaticinado la muerte para      el mismo día de la expulsión. Vespasiano consultaba diariamente con los astrólogos y Domiciano ni siquiera se atrevía a moverse sin su consejo. Adriano fue erudito astrólogo; y los emperadores todos, incluso Juliano (llamado el Apóstata, precisamente porque no quiso serlo), creían en los dioses planetarios y les elevaban sus preces. Además, el emperador Adriano predijo cuántos sucesos le iban a ocurrir durante un año, desde las calendas de Enero hasta el 31 de Diciembre. Bajo el reinado de los más ilustres emperadores   se enseñaban secretamente las ocultas influencias del Sol, de la Luna y de Saturno (todos estos pormenores pueden verse con mayor amplitud en la obra Egipto de Champollion Figeac).»

Añadamos que no es cosa del pasado que numerosos personajes públicos confíen en la Astrología para conocer su futuro y que, además de los antiguos gobernantes romanos nombrados, muchos de los medievales y actuales lo hicieron o hacen, en privado o en público. También  es sabido  la dependencia de esta ciencia que tenían algunos estrategas de la II Guerra Mundial, aplazando o precipitando batallas según las indicaciones de los astros.

«Las “llamas solares”, vistas a través de los telescopios son reflejos, dice el Ocultismo. Pero ya ha visto el lector lo que respecto a esto tienen que decir los ocultistas.

Sean lo que fuesen (aquellas sábanas de llamas), es evidente que son las fuentes inmediatas del calor y de la luz solar. Aquí tenemos una envoltura de materia fotogénica que oscila con poderosas energías, y comunicando su movimiento al medio etéreo en el espacio estelar, produce el calor y la luz en remotos mundos. Hemos dicho que aquellas formas han sido comparadas a ciertos organismos, y Herschell dice: Aunque sería demasiado aventurado hablar de semejantes organismos como participación de la vida (¿por qué no?), ignoramos también, que esa acción vital sea competente para desarrollar el calor, la luz y la electricidad […] ¿Existe, acaso, verdad en este hermoso pensamiento? ¿Será acaso el latido de la materia vital en el sol central de nuestro sistema, la fuente de toda esa vida que llena la tierra, y que sin duda alguna se extiende a los otros planetas, para los cuales el sol es el poderoso ministro?

A estas preguntas contesta el Ocultismo afirmativamente; y llegará día en que la Ciencia averiguará que tal es el caso.»

«Durante la séptima ronda se acabará de disgregar y desvanecer la Luna actual y aparecerá otra. Hoy existe detrás de la Luna un “planeta misterioso” que está muriéndose gradualmente. Ha de llegar día en que, finalmente, transmita sus principios a un nuevo centro Laya, y allí  se  formará  un nuevo planeta que ha de pertenecer a otro sistema solar, y el actual “planeta misterioso” será la luna de ese nuevo globo. Esta luna nada tendrá que ver con nuestra Tierra, aunque estará dentro de nuestro campo visual.»

«Día ha de llegar en que varíe el concepto científico de la gravitación según la entendía Newton y se eche de ver que los planetas giran atraídos por la potente fuerza magnética del sol y no por su peso ó gravitación. Esto y mucho más podrán aprender algún día; pero entretanto démonos por satisfechos con que se burlen de nosotros en vez de tostarnos por herejes ó recluirnos en un manicomio por orates.»

Comentando las opiniones del astrónomo francés Flammarion sobre la destrucción de la Tierra y del Sistema Solar, escribe K.H., un maestro de Helena:

«Los hechos son como él los conjetura, con ligeras modificaciones. A consecuencia de la refrigeración secular (vejez, más bien y pérdida de la fuerza vital) y de la solidificación y desecación de los globos, llega un momento en que la Tierra empieza a convertirse en un conglomerado sin consistencia. El período de los partos ha pasado. La progenie toda ha sido criada, su término de vida ha finalizado. De ahí que “sus masas constitutivas cesan de obedecer aquellas leyes de cohesión y agregación que las mantenían aglutinadas”.      Y es como el cadáver, que abandonando a la obra de destrucción, deja a  cada molécula en libertad de separarse para siempre del cuerpo y obedecer en el futuro el imperio de nuevas influencias. La atracción de la Luna (me gustaría que pudiera conocer él todo el alcance de su perniciosa influencia) se encargará de la tarea de demolición, produciendo una marejada de partículas terrestres en vez de la marea acuosa.

La equivocación de Flammarión consiste en creer que la ruina del sistema solar se lleva un largo período; se nos dice que ocurre en un abrir y cerrar de ojos, más no sin muchos avisos preliminares. Otro error es el suponer que  la Tierra caerá en el Sol. El propio Sol es el primero en desintegrarse en el pralaya solar. […] Penetre usted [Hume] en la naturaleza y esencia del Sexto Principio del universo y del hombre y habrá desentrañado el mayor misterio de este mundo nuestro.»

 

 

PASAJES RELACIONADOS CON LAS CIENCIAS FÍSICO- QUÍMICAS

«La energía universal tiene una modalidad vibratoria muy superior a la eléctrica, única que hasta ahora conocen los investigadores científicos, y aún hay diversas transformaciones de la electricidad de cuyos inexperimentados efectos nadie es capaz de sospechar la amplitud.»

«Respecto a que Thor teme poner en ebullición las aguas de la fuente Urdar, no comprenderán los físicos modernos el significado de este mito hasta que se determinen completamente las recíprocas relaciones electromagnéticas de los elementos del sistema planetario, que ahora tan sólo se presumen, según vemos en los recientes ensayos de Mayer y Hunt. Los filósofos antiguos creían que los volcanes y los manantiales de agua termal dimanaban de subterráneas corrientes eléctricas, que también eran causa de los sedimentos minerales de diversa índole que originan las fuentes medicinales. Si se objeta que los autores antiguos no expresan claramente estos hechos porque, según los modernos, nada sabían de electricidad, redargüiremos diciendo que nuestra época no conoce todas las obras de la sabiduría antigua. Las claras y frescas aguas de Urdar regaban diariamente el místico árbol del mundo, y si las hubiese enturbiado Thor (electricidad activa), las convirtiera de seguro en aguas minerales ineficaces para el riego.»

«En lo que se refiere a las porciones puramente animal y material en el hombre, hállase la Ciencia en camino de descubrimiento, que irán muy lejos, corroborando esta teoría. La Química y la Fisiología son los dos grandes magos del futuro, que están destinados a abrir los ojos de la humanidad a  las grandes verdades físicas. Cada día se demuestra más y más claramente la identidad entre el animal y el hombre físico, entre la planta y el hombre, y aún entre el reptil y su madriguera, la roca y el hombre. Una vez comprobada la identidad de los constituyentes físicos y químicos de todos los seres, puede muy bien decir la ciencia química que no existe diferencia alguna entre la materia de que se forma un buey y la que forma al hombre.»

Pensamos que puede estar refiriéndose tanto a la teoría del átomo como a la genética, lo que permitiría afirmar que es una Profecía cumplida. Si se refiere a la genética, creemos que H.P.B. tenía una intuición muy  poderosa

–o un don profético–, pues esta ciencia, aún en pañales, está convirtiéndose en una de las más prometedoras y, a la vez, más inquietante. Añadamos el comentario de F. Jacob, premio Nóbel de medicina, a tenor de un comentario sobre la biología molecular:

«La biología molecular analiza detalladamente estos procesos (mutaciones) desde hace quince años. Hay toda una serie de genes que ponen en marcha el plan de embrión de la mosca, que instalan el eje anteroposterior y el eje dorsoventral. Luego, el cuerpo de la mosca se subdivide en anillos y los genes precisan: “Aquí irá el tórax, allí la pata, la cabeza o un ojo”. A veces un gen muta y deja de determinar las alas, poniendo patas en su lugar, o bien pone una pata encima de la cabeza. Se han encontrado los genes responsables de las moscas. Se intentó averiguar entonces si tales genes existían en organismos más complicados. Se los encontró en todos los animales, en el ratón, en el hombre. Se supo entonces algo extraordinario: que son los mismos genes   los que disponen el cuerpo de una mosca y el de un ser humano. Si nos lo hubieran dicho hace diez años, nadie lo hubiera creído…»

El párrafo siguiente resulta mucho más sugestivo, pues hace muy poco tiempo que la ciencia ha podido realizar una proeza semejante:

«Homúnculos: Pequeños seres humanos hechos artificialmente, engendrados del sperma viri sin ayuda del organismo femenino. (Franz Hartmann). Los homúnculos de Paracelso son un hecho en alquimia, y  muy probablemente lo serán también en química. (Doctr. Secret., II, 364). Estos diminutos seres, creados artificialmente por medio de procedimientos espagíricos (alquímicos o químicos, según la química de Paracelso y sus prosélitos) tienen forma humana y son de naturaleza gaseosa o etérea, transparentes, incorpóreos, pero dotados de inteligencia.»

«Si en algunos años, como espero, soy mi propio Maestro –escribe K.H–, puede que tenga el placer de demostrarle a usted, y sobre su propio escritorio, que la vida como vida no sólo es transformable en otros aspectos o fases de la Fuerza, que todo lo compenetra, sino que puede ser realmente infundida en un hombre artificial. Frankestein es un mito sólo en tanto que es el héroe de un relato místico; en la naturaleza es una posibilidad y los físicos y médicos de la última Subraza de la Sexta Raza inocularán la vida     y revivirán cadáveres, tal como ahora inoculan la viruela y a menudo otras enfermedades más peligrosas. Espíritu, vida y materia, no son principios naturales, que existan independientemente unos de otros; sino los efectos de combinaciones producidas por la moción eterna en el Espacio; y es mejor que ellos lo aprendan.»

«El Ocultismo, que conoce la existencia y la presencia en la Naturaleza del Elemento Eterno Único, en cuya primera diferenciación brotan periódicamente las raíces del Arbol de la Vida, no necesita pruebas científicas. El dice: La Antigua Sabiduría resolvió el problema edades ha. Sí; serio o burlón lector, la Ciencia se aproxima lenta, pero seguramente, a nuestros dominios de lo Oculto. Vese ella obligada por sus propios descubrimientos, a adoptar nolens volens nuestra fraseología y nuestros símbolos. La Ciencia química se encuentra compelida ahora, por la fuerza misma de las cosas, a aceptar hasta nuestra explicación de la evolución de los Dioses y los Átomos, tan significativa e innegablemente representada en el Caduceo de Mercurio, el Dios de la Sabiduría, y en el lenguaje alegórico de los Sabios Arcaicos.»

«Repetidas veces hemos presenciado la operación de este fenómeno, aunque no con la amplitud propia de aguas fluviales. Desde Van Helmont que ya en el siglo XVII conocía el secreto de producir anguilas, ranas é infusorios de varias clases, de que tanto se burlaron sus contemporáneos, hasta los modernos campeones de la generación espontánea, todos admitieron la posibilidad de vivificar gérmenes de vida sin milagro alguno contra la    ley natural. Los experimentos de Spallanzani y Pasteur y la controversia entre los panespermistas y los heterogenésicos, discípulos éstos de Buffon, entre ellos Needham, no dejan duda de que hay gérmenes vivificables en determinadas circunstancias de aireación, luz, calor y humedad. Los anales de la Academia de Ciencias de París mencionan diversos casos de lluvias y nieves rojosanguíneas, á cuyas gotas y copos llamaron lepra vestuum y estaban formadas por infusorios. Este fenómeno se observó por primera vez en los años 786 y 959, en que tuvo caracteres de plaga. No se ha podido averiguar todavía si los corpúsculos rojos son de naturaleza vegetal ó animal, pero ningún químico moderno negará de seguro la posibilidad de avivarlos con increíble rapidez en apropiadas circunstancias. Por lo tanto, si la química cuenta hoy por una parte con medios para esterilizar el aire y por otra     para avivar los gérmenes que en él flotan, lógico es suponer que lo mismo pudiesen hacer los magos con sus llamados encantamientos. Es mucho más racional creer que Moisés, iniciado en los misterios egipcios, según nos dice Manethon, operara fenómenos extraordinarios pero naturales, en virtud de la ciencia aprendida en el país de la chemia, que atribuir á Dios la violación de las leyes reguladoras del universo.»

Hablando sobre el calor y la luz, siendo la primera igual a la segunda en reposo, comenta:

«No podemos decir si esto es cierto o falso, y muchos años, muchas generaciones quizás habrán de transcurrir, antes de que seamos capaces de asegurarlo.»

«Los hombres de ciencia no pueden ni siquiera concebir aquella noción filosófica y trascendental (por consiguiente absurda) de los Teósofos medioevales, de que el progreso final de la labor humana, ayudado por los incesantes descubrimientos del hombre, habrá de culminar un día en un procedimiento que, imitando la energía Solar en su capacidad como motor directo, extraerá de la materia inorgánica un alimento nutritivo.»

«Así pues, la Ciencia al fin, en la persona de uno de sus más caracterizados representantes, adopta, para hacerse más comprensible al profano, la fraseología de Adeptos tan antiguos como Roger Bacon, y vuelve otra vez al “protilo”. Todo esto promete mucho y es muy significativo como uno de los “signos de los tiempos”.

A la verdad, estos signos son numerosos y se multiplican diariamente; pero ninguno es más importante que los que acabamos de citar. Porque ahora se ha echado un puente sobre el abismo que separaba las doctrinas ocultas, supersticiosas y anticientíficas, de las de la ciencia exacta; y entre   los pocos químicos eminentes del día, uno al menos ha penetrado en los dominios de las infinitas posibilidades del Ocultismo. Cada nuevo paso que dé, se aproximará más y más a aquel centro misterioso, del cual irradian    los innumerables senderos que conducen el Espíritu hacia la Materia, y que transforman a los Dioses y a las Mónadas vivientes, en el hombre y en la Naturaleza senciente.»

«Si se pregunta por qué no le fue permitido a mister Keely pasar de cierto límite, la contestación es fácil: ello fue porque lo que ha descubierto de un modo inconsciente, es la terrible Fuerza sideral conocida por los Atlantes, y por ellos llamada Mash-mak, a la cual designan los Rishis arios en su Astra Vidya por un nombre que no queremos dar a conocer. Es el Vril de la Raza Futura de Bulwer Lytton, y de las futuras Razas de nuestra humanidad. El nombre Vril puede ser una ficción; pero la fuerza misma es un hecho, del que se duda tan poco en la India como de la existencia de los Rishis, puesto que se halla mencionada en todos los libros secretos.

Esta Fuerza vibratoria, es la que dirigida contra un ejército desde un Agni-ratha, colocado en una nave voladora, o globo, según las instrucciones encontradas en el Astra Vidya, reducirá a cenizas a 100.000 hombres y sus elefantes, con la misma facilidad que si se tratase de una rata muerta. En el Vishnu Purana, en el Ramayana y otras obras, se alegoriza esta fuerza en la fábula sobre el sabio Kapila, cuya mirada convirtió en una montaña de cenizas a los 60.000 hijos del Rey Sagara; y está explicada en las Obras Esotéricas, y se alude a ella en el nombre de Kapilaksha, el Ojo de Kapila.

¿Y habría de permitirse que nuestras generaciones añadiesen esta Fuerza Satánica al surtido de juguetes anarquistas conocidos con los nombres de reloj mecánico de melinita o dinamita, naranjas explosivas, “cestos de flores” y otros tales inocentes apelativos? ¿Y es este agente destructor, que, una vez en manos de algún moderno Atila, un anarquista sediento de sangre, reduciría Europa en pocos días a su estado caótico primitivo, sin que quedara hombre vivo para contarlo; es esta la Fuerza que ha de ser propiedad común de todos los hombres por igual?

Lo que Mr. Keely ha hecho ya, es grande y maravilloso en extremo; tiene bastante materia ante sí con la demostración de su nuevo sistema, para “abatir el orgullo de aquellos hombres científicos que son materialistas, revelando aquellos misterios que se hallan tras el mundo de la materia” sin, nolens volens, revelarlos a todos. Porque seguramente los psíquicos y espiritistas, de los cuales hay un buen número en los ejércitos europeos, serían los primeros en experimentar personalmente los frutos de la revelación de tales misterios. Millares de ellos se encontrarían bien pronto en el Eter azul, quizás con los habitantes de comarcas enteras, para hacerles compañía, si semejante fuerza fuera descubierta por completo, sólo con que fuese conocida públicamente. El descubrimiento en toda su extensión es por demás prematuro, no ya por miles de años, sino por cientos de miles. Sólo estará en su punto y tiempo propios, cuando la grande y rugiente oleada de hambre, miseria y trabajo mal retribuido se recoja, como sucederá cuando las justas exigencias de las muchedumbres sean felizmente satisfechas; cuando el proletariado no exista más que de nombre, y se haya extinguido el lastimero grito en demanda    de pan, que hoy resuena desatendido en todo el mundo. Esto pudiera apresurarse por la difusión del saber y por nuevas facilidades para el trabajo y la emigración, con mejores perspectivas que las que hoy existen, y en algún nuevo continente que pueda aparecer. Entonces solamente tendrán una  gran demanda la fuerza y el motor de Keely, tal como él y sus amigos los concibieron al principio, porque entonces serán más necesarios para el pobre que para el rico.

Mientras tanto, la fuerza que ha descubierto funcionará por medio de alambres; y, si así lo consigue, esto sólo será suficiente para hacer de él el inventor más grande de la época presente.»

«El mismo problema estudia el director del Real Observatorio de Escocia en su obra titulada: Maravillas, Misterios y Enseñanzas de la Gran Pirámide, faraónica de nombre y humana de hecho. Trata  de probar en esta obra, que   el sistema de medidas actualmente usado en Inglaterra es el mismo que los egipcios emplearon en la construcción de su pirámide; o como Skinner dice textualmente, que el “codo antiguo y la pulgada inglesa” se derivan de la “medida fundamental” de los Faraones. De ella se “derivaron” muchas otras medidas, según quedará plenamente demostrado antes de terminar el siglo XX. En las religiones occidentales, no solamente está todo relacionado con medidas, figuras geométricas y cómputos cronológicos que se ven en la mayor parte de los personajes históricos, sino que estos se relacionan también con el cielo y la tierra en verdad, pero con los cielos y tierra de la India aria, no con los de Palestina.»

 

PASAJES SOBRE EL SONIDO

«Los experimentadores futuros lograrán la honra de demostrar que los sonidos musicales influyen maravillosamente en la lozanía de la vegetación.»

Esta Profecía ya se ha cumplido y el lector conocerá seguramente numerosos libros al respecto, englobados dentro de lo que se ha denominado Musicoterapia.

«La ciencia oirá sonidos desde ciertos planetas antes de que los vea. Y esto es profecía.»

También se ha cumplido. La astronáutica hace tiempo que dirige sus antenas al espacio y escucha los sonidos que de él provienen. Sin ir más lejos, el proyecto SETI, popularizado en la película Contact, mantiene ocupados miles de ordenadores de todo el mundo procesando paquetes de información recogida del espacio.

«Si los científicos examinaran en vez de ridiculizar el principio de filosofía oculta que proclama la unidad de las fuerzas naturales, darían pasos de gigante en el camino de la verdad, por el cual hoy tan lentamente adelantan. Los recientes experimentos de Tyndall desbarataron cuantas hipótesis se habían establecido hasta ahora para explicar la propagación del sonido, y los llevados a cabo con las llamas mágicas le condujeron hasta los umbrales de la ciencia oculta. Otro paso adelante le hubiese revelado cómo pueden los adeptos comunicarse verbalmente desde lejanísimas distancias. Pero nadie dará por ahora este paso.»

«[…] o b) usted tendría que oír mi voz, esto es mi voz natural, sin que yo empleara ningún Tâmasa psicofisiológico (según lo hacemos a menudo entre nosotros). Pero para hacer esto, no sólo tienen los sentidos espirituales de las persona que estar abiertos de modo anormal, sino que tiene que haber dominado el gran secreto –aun no descubierto por la ciencia– de abolir, por así decirlo, todos los impedimentos del espacio; neutralizar por un tiempo dado el obstáculo natural de las partículas intermediarias del aire, y forzar las ondas a repercutir en su oído en forma de sonidos reflejados o eco. De esto último usted por ahora sólo conoce lo suficiente como para considerarlo un absurdo anticientífico. Los físicos, que hasta época muy reciente no dominaron la acústica, en este aspecto, más que lo suficiente para adquirir un conocimiento perfecto (?) de la vibración de cuerpos sonoros y de repercusiones a través  de tubos, pueden preguntar despectivamente: “¿Donde están sus cuerpos continua e indefinidamente sonoros, para conducir a través del espacio las vibraciones de la voz?” Nosotros contestamos que nuestros tubos, aunque invisibles, son indestructibles y mucho más perfectos que los de los físicos modernos, para quienes la velocidad de transmisión, de la fuerza mecánica   a través del aire es de 1.100 pies por segundo y no más, si no me equivoco. Pero, entonces ¿acaso no puede haber personas que hayan encontrado medios más perfectos y rápidos de transmisión, por estar más familiarizados con los poderes ocultos del aire (akas), y que tengan, además, un conocimiento más perfecto del sonido? Pero esto lo discutiremos después.»

«Los sentidos ocuparon distinto plano en cada Raza. Por ejemplo, la Cuarta tenía los sentidos mucho más desarrollados que los nuestros, pero en otro plano, y fue una raza muy materializada. El sexto y séptimo sentidos se fundirán en el sonido akâsico, el sentido del tacto se relaciona con diversos grados de materia, y de cuales sean éstos depende el nombre que le damos.»

 

PASAJES SOBRE PSICOLOGÍA

La Psicología –como hemos adelantado–, es una de las ciencias que H.P.B. considera fundamentales para avanzar en el conocimiento humano, por su capacidad de ahondar en los entresijos del Alma. Teniendo en cuenta el empuje que Freud, Jung y otros padres de la moderna y reciente psicología han dado a esta rama del saber, podemos percatarnos de la razón que tenía.

«[…] por desgracia, muchos eruditos olvidan que la modificación de los idiomas y la terminología simbólica empleada por los antiguos místicos han inducido a error a gran número de traductores e intérpretes. Estos oyeron literalmente las frases de los alquimistas medioevales, del mismo modo que los modernos eruditos no advierten el simbolismo de Platón. Algún día lo comprenderán debidamente y comprobarán que la Filosofía antigua, como también la moderna, se valió del método de extrema necesidad, y que desde los orígenes de la especie humana estuvo la Verdad bajo la salvaguarda de  los Adeptos del Santuario. Entonces se convencerán de que tan sólo eran aparentes las diferencias de credos y ceremonias, pues los depositarios de la Primitiva Revelación Divina, que habían resuelto cuantos problemas caen bajo el dominio de la mente humana, formaban una Comunidad universal, científica y religiosa, que en continua cadena circundaba el globo. A la filosofía y a la psicología les toca buscar los eslabones extremos y luego de hallados, siquiera uno sólo, seguir escrupulosamente el encadenamiento que nos eleve a desentrañar el misterio de las antiguas religiones.

La negligencia en el examen de estas pruebas condujo a hombres de    tan preclaro talento como Hare y Wallace al redil del moderno espiritismo, mientras que a otros les llevó, por falta de intuición espiritual, a las diversas modalidades del grosero materialismo. Pero ya no es necesario insistir en este punto, porque ni valor ni esperanza han de faltarnos, aunque la mayoría de los eruditos contemporáneos opinen que sólo ha habido en el mundo una época de florecimiento intelectual, a cuyos albores pertenecen los filósofos antiguos y en cuyo cenit brillan los modernos; y aunque los científicos de hoy pretendan invalidar el testimonio de los pensadores de otro tiempo, como si la Humanidad hubiera empezado a existir el primer año de la era cristiana y todo cuanto sabemos fuese de época reciente. El momento es más propicio que nunca para la restauración de la Filosofía antigua, pues arqueólogos, filósofos, astrónomos, químicos y naturalistas se acercan al punto en que tendrán que recurrir a ella. Las ciencias físicas tocan ya los límites de la investigación, y la teología dogmática ve agotadas las fuentes de las que en otro tiempo bebiera. Si no mienten los signos, se acerca el día en que el mundo tendrá pruebas de que únicamente las religiones antiguas estaban en armonía con la Naturaleza, y de que la Ciencia de los antiguos abarcaba todo conocimiento asequible a la mente humana. Se revelarán secretos durante largo tiempo velados; volverán a ver la luz del día libros olvidados de épocas remotas y artes perdidas de tiempos pretéritos; los pergaminos y papiros arrancados de las tumbas egipcias andarán en manos de intérpretes que los descifrarán, junto con las inscripciones de columnas y planchas cuyo significado aterrorizará a teólogos y confundirá a los sabios. ¿Quién conoce las posibilidades del porvenir?

Pronto ha de empezar, o mejor dicho, ha empezado ya, la era restauradora. El ciclo está por terminar su carrera y vamos a entrar en el siguiente. Las páginas de la historia futura contendrán pruebas evidentes de que si en algo hemos de creer a los antiguos, es en que los Espíritus descendieron de lo  alto para conversar con los hombres y enseñarles los secretos del Mundo Oculto.»

«El día en que se esclarezca esta verdad y las estériles especulaciones de los investigadores modernos retrocedan ante el detenido estudio de las obras teúrgicas, despuntará la aurora de nuevos e importantes descubrimientos en el campo de la psicología.»

«Pierart opina que es muy arriesgado enterrar apresuradamente a los difuntos, aún cuando el cuerpo presente indicios de descomposición, y dice a este propósito que “cuando se entierra á un cataléptico en lugar fresco y seco, donde el aparente cadáver no sufra influencias morbosas, el cuerpo astral, envuelto en el doble etéreo, sale del sepulcro con objeto de alimentar al físico a expensas de las personas vivas. La asimilación se efectúa por un medio transmisor que algún día descubrirán las ciencias psicológicas.»

Para terminar este capítulo vaya esta frase:

«Si la Esfinge se arrojó al mar y pereció, no fue porque Edipo hubiese descifrado el secreto de las edades, sino porque, por antropomorfizar lo eternamente espiritual y subjetivo, había deshonrado la por siempre gran verdad. Por tanto, nosotros sólo podemos darla desde sus planos filosófico e intelectual, abiertos respectivamente con tres llaves, pues las cuatro últimas de las siete que abren de par en par los portales de los Misterios de la Naturaleza, están en manos de los más altos Iniciados, y no pueden divulgarse a las masas, por lo menos en este siglo.»

Se refiere al siglo XIX. Ya ha concluido el XX e inaugurado el XXI, y nos preguntamos: ¿ocurrirá?

 

DESTACAMOS

  •  Debe examinarse cuidadosamente todo lo que se refiere a las llamadas «Fuerzas», principalmente la Luz y la Electricidad, y la constitución del globo solar, así como también las teorías referentes a la gravitación y a las nebulosas.
  •  La naturaleza del  Éter  y  de  otros  elementos  debe  ser  discutida, contrastando las enseñanzas científicas con los ocultistas, y revelando al mismo tiempo algunos de los principios del Ocultismo, hasta la fecha secretos.
  •  La Ciencia se encontrará tan distante de la solución de las dificultades como ahora, a no ser que entre en relaciones con el Ocultismo y hasta con la Alquimia.
  •  El Éter semimaterial llegará a ser visible en el aire hacia el final   de nuestra Cuarta Ronda, para dominar por completo sobre los demás durante toda la Quinta.
  •  La próxima cualidad que desarrolle el hombre, que llamaremos por el momento Permeabilidad, corresponderá al próximo sentido en el hombre, que podremos llamar Clarividencia Normal.
  •  Nuestra Quinta Raza se aproxima rápidamente al Quinto Elemento –llámesele éter inter-estelar, si se quiere–, el cual, sin embargo, se relaciona más con la psicología que con la física.
  •  Los monos serán hombres en la Quinta Ronda, del mismo modo que   el hombre presente habitó las formas semejantes a las del mono, en la Ronda Tercera, la anterior.
  •  Los Adeptos de cierta Escuela esperan que algunos de los Egos de los monos más inteligentes, se volverán a manifestar al final de la Sexta Raza-Raíz.
  •  Los géneros y especies de la flora, fauna y del animal superior, su coronación, el hombre, cambian y varían con arreglo al medio ambiente y a las variaciones del clima, no sólo con cada Ronda, sino también con cada Raza-Raíz, así como después de cada cataclismo geológico que pone fin a éstas o que produce en ellas un punto de vuelta.
  •  En la Sexta Raza-Raíz, los fósiles del Orangután, del Gorila y del Chimpancé, serán los de mamíferos cuadrumanos extinguidos.
  •  Antes del hombre no hubo monos, y éstos se extinguirán antes que se desarrolle la Séptima Raza.
  •  Al término de la próxima ronda, la humanidad volverá a ser andrógina y entonces tendrá cada individuo dos médulas espinales, que en la séptima raza se fundirán en una.
  •  El gran simpático se transformará en una verdadera médula espinal.
  •  Según transcurra el tiempo, habrá más y más éter en el aire; y cuando por completo lo llene, nacerán los niños sin necesidad de padres.
  •  Las mujeres darán a luz sin previa fecundación, y en la séptima ronda habrá hombres capaces de reproducirse por sí mismos.
  •  En la séptima raza de la cuarta ronda, los seres humanos mudaran la piel todos los años y renovarán las uñas de manos y pies. Las gentes serán por de pronto más psíquicas, y después espirituales. Por último, en la séptima ronda nacerán Budas sin mácula.
  • Los físicos y médicos de la última subraza de la Sexta Raza inocularán la vida y revivirán cadáveres, tal y como ahora inoculan la viruela y a menudo otras enfermedades más peligrosas.
  • Durante la séptima ronda se acabará de disgregar y desvanecer la Luna actual y aparecerá otra.
  • La ruina del sistema solar se nos dice que ocurre en un abrir y cerrar de ojos, más no sin muchos avisos preliminares. Otro error es el suponer que la Tierra caerá en el Sol. El propio Sol es el primero en desintegrarse en el pralaya solar.
  • La Química y la Fisiología son los dos grandes magos del futuro,   que están destinados a abrir los ojos de la humanidad a las grandes verdades físicas.
  • La Ciencia se aproxima lenta, pero seguramente, a nuestros dominios de lo Oculto. Está obligada  por  sus  propios  descubrimientos,  a adoptar, nolens volens, nuestra fraseología y nuestros símbolos.
  • Los experimentadores futuros lograrán la honra de demostrar que los sonidos musicales influyen maravillosamente en la lozanía de la vegetación.
  • La ciencia oirá sonidos desde ciertos planetas antes que los vea.
  • El sexto y séptimo sentidos se fundirán en el sonido akâsico.
  • A la filosofía y a la psicología les toca buscar los eslabones extremos y luego de hallados, siquiera uno sólo, seguir escrupulosamente el encadenamiento que nos eleve a desentrañar el misterio de las antiguas religiones.
  • El momento es más propicio que nunca para la restauración de la Filosofía antigua, pues arqueólogos, filósofos, astrónomos, químicos y naturalistas se acercan al punto en que tendrán que recurrir a ella.

 

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