FRANCISCO BRUALLA

 

 (1879-1951)

 

  

 

 

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En el reinicio de la edición de «El Servidor», hemos querido brindarle un homenaje recordatorio a Francisco Brualla, discípulo del Maestro D.K., que vino por Su sugerencia a Sudamérica, con el propósito de impartir los conocimientos que había recibido en la Escuela Arcana de Nueva York, creada por Alice A. Bailey, discípula y amanuense del citado Maestro Tibetano.

En l937 fundó en la ciudad de Buenos Aires, Argentina, el Centro de Estudios Sophia, desde donde comenzó a divulgar los altos ideales que habían despertado y nutrido su vida mediante la enseñanza que le reveló la necesidad de establecer la relación entre el alma, el hombre espiritual y la personalidad, subordinada a las aspiraciones superiores. Desde este Centro de estudios, un año después se editó la Revista SOPHIA que delinearía la filosofía espiritual, predicando la conducta correcta, el servicio y una ética humanista vivenciada y aplicada, con la finalidad de lograr el mejor bien para el mayor número, porque era la consecuencia del desarrollo de un profundo amor, comprensión y respeto al semejante, con el cual se sentía comprometido. Casi simultáneamente publicó en forma paralela pero exclusiva para los estudiantes, el Boletín mensual que denominó «El Servidor», con el cual estableció el vínculo relacionador entre los mismos, para compartir ideas e ideales, fortaleciéndolos y estimulándolos en el esfuerzo por perfeccionarse y servir adecuada y eficientemente a la humanidad.

Francisco Brualla, fue un ejemplo de humildad, percepción espiritual y correcto accionar, fijando las pautas de la conducta que debe desenvolver un aspirante al discipulado para llegar a ser un servidor mundial y como tal decía:

 

«Tened confianza en la Vida, vivid para vuestros semejantes, servidlos en la medida de vuestras posibilidades y ella proveerá a nuestras necesidades y a las Obras de Servicio».

 

Su labor tendió a afianzar el espiritualismo esotérico, servicio que, cuando pasó al otro lado del velo, fue retomado y vivificado en el año 1957 por su hijo primogénito Jorge y su esposa Rosa Ponte al crear la Fundación Lucis que obtuvo la personería jurídica en 1960, comenzando a funcionar, haciendo uso de la anuencia acordada por A.A.B. antes de su deceso en el año 1949, en la sede de Argentina en Buenos Aires, la Escuela Arcana y sus actividades de servicio, Buena Voluntad Mundial y Triángulos, que hoy prosiguen sin interrupción, su tarea de cumplir el elevado fin de expandir la conciencia humana para lograr la apertura hacia la conciencia divina.

Ante circunstancias difíciles para la Institución, el Consejo de Administración que operaba en ese momento, optó por cambiar el nombre de Escuela Arcana, por el de Sophia E.E.E. para la proyección de la enseñanza en Latinoamérica. En el año 1993 se editó el primer número de la revista «El Servidor»; Buena Voluntad en  Acción y en el editorial se decía:

 

«que era el reconocimiento a los pioneros en la difusión de las enseñanzas del Maestro D.K. en estas australes tierras, en las que su discípulo Francisco Brualla y posteriormente Jorge y Rosa Ponte de Brualla, actuaron como piedra fundamental al sembrar las simientes de esta filosofía de vida, basada en la aplicación práctica de la Buena Voluntad y el establecimiento de correctas relaciones entre los hombres y las naciones».

 

La antorcha de Luz y Amor que heredamos es la responsabilidad que asumimos ante nuestros Mayores espirituales hasta que nuevos gérmenes del futuro la recojan y eleven a niveles cada vez más amplios de conciencia. ¡Que Así Sea, y cumplamos nuestra parte en el Trabajo Uno!

El Servidor X-17 (Lucis.org)