VICENTE BELTRÁN ANGLADA

 

 (23 de mayo de 1915 - 30 de septiembre de 1988)

 

  

 

 

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Nació en Barcelona, España, en 1915. De familia humilde y trabajadora. Asistió a la escuela apenas hasta el nivel secundario. Con su temperamento inquieto y muy intuitivo, desde pequeño demostró tener un profundo interés por los asuntos trascendentales de la Vida, lo que lo llevó a investigar constantemente y obtener las respuestas que hoy, nosotros, podemos recibir como su legado y el de su Maestro, a cuyo servicio, según sus propias palabras, consagró su vida.

Las inquietudes espirituales de Vicente Beltrán Anglada se iniciaron desde su más temprana juventud. Durante muchos años perteneció a la Escuela Arcana, la que estaba destinada a entrenar esotéricamente a los discípulos de la Nueva Era, participó en ella, primero como estudiante de la sección española, más adelante como secretario del grupo en esta sección y finalmente como miembro con responsabilidad en la Sede Europea en Ginebra, Suiza.

Colaboró, siempre desinteresadamente, en algunas publicaciones españolas, entre ellas: «Akhenaton», «Solar», «Karma7» y durante varios años en la revista «Conocimiento», originalmente «Sophía» de Buenos Aires. Algunos de los artículos enviados a esta revista argentina bajo el título genérico de «Las luces de mi Ashrama», inspiraron la base para su primer libro: «La Jerarquía, los Ángeles Solares y la Humanidad».

Pronunció conferencias en diversas ciudades de España; Madrid, Barcelona, Valencia, Vitoria, Menorca y otras. Las llevadas a cabo en Barcelona durante períodos regulares mensuales constituyeron la estructura del libro: «Conversaciones Esotéricas».

Visitó Argentina en el 1985, durante el período comprendido entre el 30 de Septiembre al 22 de Diciembre. Dió numerosas charlas y conferencias en varias ciudades como Buenos Aires, Rosario, Santa Fe, Corrientes, Posadas, Oberá, Córdoba, La Cumbre, San Marcos Sierra, Salta, Bariloche.  En todas ellas fue escuchado con profunda atención por un público expectante. La nota clave que acompañó su periplo por la Argentina fue aquella frase incluida en su libro «Introducción al Agni Yoga»:

 

«La Verdad ha de presentarse de tal manera que convenza sin atar y que atraiga aún sin convencer... y esto sólo puede realizarlo el lenguaje del corazón».

 

Vicente Beltrán Anglada, siguiendo las grandes corrientes espirituales de la Nueva Era, desarrolló una labor ashrámica que estuvo especialmente destinada a los grupos de aspirantes espirituales, al espíritu de trabajo en grupo y a la participación consciente grupal. Nunca se consideró un instructor espiritual de la categoría que fuere, sino que ha afirmado siempre su condición de discípulo pues, según su opinión, todos los verdaderos aspirantes espirituales son discípulos de algún grado en la dilatadísima jerarquización de la vida.

Trató de cumplir adecuadamente su parte dentro de esta inmensa área de participación espiritual, irradiando a través de toda su obra de servicio su comprensión profunda de la Verdad. V.B.A. afirmó que una de las condiciones rectoras de la Nueva Era en torno de instructores espirituales es la desmitificación. Así, nunca se presentó como un innovador o como un filósofo de la Nueva Era, tal como le han asignado algunos, sino simplemente, como una persona sencilla que trató de ajustarse lo mejor posible a los supremos dictados de los tiempos que estamos viviendo.

Una frase de su libro, «Mis Experiencias Espirituales»:

 

«Los grupos esotéricos y místicos de la nueva era, dentro de los cuales se van integrando muchos discípulos del pasado, tienen como divisa el servicio por medio de la alegría y sus técnicas de aproximación individual al grupo son: la sincera amistad, la jovialidad y el rebosante optimismo en el orden de las relaciones. Los discípulos integrados en grupos constituyen una verdadera familia espiritual, siendo la alegría del contacto la que marca la pauta del servicio coordinado y la acción grupal».

Vicente Beltrán Anglada dejó este plano físico en el año 1988, habiendo abierto tras su paso por este mundo, un luminoso sendero de servicio y radiación, inspirando la labor y las vidas de gran número de discípulos, aspirantes espirituales y buscadores de la Verdad.

Unas palabras de su esposa Leonor Tomás Vives de Anglada:

 

«De Vicente Beltrán Anglada, podemos destacar sus grandes cualidades de percepción espiritual, la hondura de sus conceptos y la valentía de exponerlos. Sus pasos por la vida fueron duros y fructíferos por su intensa radiación».

 

Extraído de www.sabiduriarcana.org

 

 

 

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